Boris Johnson, el peor Primer Ministro para la España del Frente Popular

El pasado martes 23 de junio, mientras en el centro de la península ibérica estaba inmersa en el marasmo político habitual después de la ruptura del consenso de la transición, en las islas británicas, asoladas por una ola de calor que registraba temperaturas jamás vistas en esas latitudes, la temperatura política también estaba al máximo con la elección del nuevo líder del partido conservador.

 

A las 11:45 hora de Londres, los resultados de la elección interna del partido eran hechos públicos, Boris Johnson, con el doble de votos que su rival, era nombrado nuevo líder del partido del gobierno. La visita a la Reina y la mudanza al 10 de Downing Street seria el día siguiente. En el discurso que siguió a su nombramiento, Johnson rememoro los objetivos y lemas de su campaña, y con tono jocoso y a veces improvisado recordó su compromiso con Cumplir con el Brexit, Unir a un país donde muchos inconformistas con el resultado, o malos perdedores que no respetan lo votado; azuzan la división de un país que debería haber cerrado filas al respecto de dicha decisión soberana tomada en referéndum y respetada por ambas partes.

 

Boris Johnson

Boris Johnson

En lugar de cerrar filas, el mismo establecimiento que pensaba que jamás saldría el SI en el Brexit, trató de minimizar desde el minuto cero el resultado, y en lugar de jugar una mano ganadora con la fuerza de un mandato popular nítido de millones de ciudadanos, algo que ninguno de los Comisarios tendrá jamás en sus torres de marfil de Bruselas, el establecimiento maniobro para bajar de la campaña al liderazgo conservador a todo candidato que supusiese un peligro para el plan de minimizar el Brexit. Así después de la dimisión de Cameron se lanzó una carrera de la que se cayeron todos hasta que quedo la ministra de interior, conocedora de los resortes del estado y enemiga del Brexit. Una política muy tenaz y muy trabajadora, pero con otra visión, capaz de gestionar un ministerio, pero incapaz de improvisar el rumbo en una nave que ya giro.

 

En la anterior carrera, uno de los principales contendientes fue el hoy elegido Boris Johnson, eso sí menos curtido y menos experto en la escenografía de la política de primera línea. Pero igual de convencido con la decisión tomada y compartiendo la misma visión de una Gran Bretaña soberana, capaz de comerciar con los demás países europeos, pero sin imposiciones de Comisario y Tribunales externos. Y es esta visión, junto con el carácter luchador y también aventurero que hacen a este británico el líder capaz de desencallar una nave varada en un marasmo continental y llevarla hacia lo desconocido, hacia un nuevo rumbo que marque el camino para las naciones europeas que quieran seguir siendo soberanas y dueñas de su destino.

Presidente del Consejo Donald Tusk

Presidente del Consejo Donald Tusk

Obviamente esto es un contratiempo para los Comisarios, y sobre todo para el presidente del Consejo Donald Tusk, que pensaba que cuando Boris dimitió ante el acuerdo de Exchequers se iba para no volver. Y lo maldijo diciendo que esperaba que hubiera un lugar especial en el infierno reservado para los políticos pro Brexit. En ese infierno se pueden convertir las negociaciones si Bruselas se mantiene en las trece de no modificar ni una coma del tratado que rechazo por tres veces la cámara de los comunes. Pero esto último es una minucia para Bruselas, los parlamentos nacionales apenas son una reliquia para los fanáticos del supra estado europeo, en cuya construcción hay que enterrar todo vestigio de la soberanía de las viejas naciones de Europa.

 

Y aunque los Comisarios no se quieren dar cuenta de la nueva realidad, si lo han hecho en Berlin y en Paris, los verdaderos dueños del circo y los que tocan la música a la que baila la corte Bruselense, los líderes de las naciones del Eje saben que el Reino Unido no es un país con el que interese estar de malas, es un socio comercial imprescindible y un aliado militar vital para el equilibrio estratégico en un mundo donde Europa pierde influencia y no es capaz de seguir el liderazgo de otras regiones. Principalmente por sus problemas internos no resueltos, que son la inmigración y la eterna crisis del modelo de integración política europea, en el que las grandes potencias quieren hacer valer su diktat.

 

Angela Merkel, Boris Johnson y Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron

Angela Merkel, Boris Johnson y Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron

Y aunque el Eje Europeo este en guardia, algunos países periféricos, especialmente los de entrada tardía, y acomplejados por su pasado mal cerrado y su tradición de alejamiento como España caminan a pie cambiado. En medio de sainetes parlamentarios para proclamar presidente a un Socialista, voraz para subir impuestos. Y a unos ministros de la vieja nueva izquierda, antiguos comunistas que guardan con vergüenza la hoz y el martillo y levantan banderas de refugiados, feministas y arco iris, su nuevo caladero de votos entre los necesitados. Aunque en otro tiempo los persiguieran.

 

Justo ahora que Boris Johnson anuncia una bajada del 40% al 20% en el impuesto de la renta a las familias con rentas inferiores a 80 mil libras, justo ahora que el nuevo líder va dar una batalla sin cuartel a Jeremy Corbyn, un antiguo comunista que arrastra a su partido trifulcas antisemitas, justo ahora España esta con el pie cambiado. Pidiendo más Europa, que quiere decir menos España. Vendiendo todo su capital político para que lo lleven de oyente a la toma de decisiones, para que lo reciban en el Eliseo y le pida a Macron que le haga un sitio. Triste el rumbo de una España con el pie cambiado.