Carta abierta a Su Santidad el Papa Francisco...III

El Papa Francisco con el Gran Imán de la Mezquita de Al Azhar, Ahmed Al Tayeb.

El Papa Francisco con el Gran Imán de la Mezquita de Al Azhar, Ahmed Al Tayeb.

 Quinto:

 

En 11 septiembre del año 2016, celebrando el día de Arafat, fiesta del sacrificio, el último día de la peregrinación de los musulmanes en La Meca, el gran Imam saudita que dirigía la oración en Masjid al-Haram, la mezquita más grande, la más sagrada para los musulmanes, reclamó la muerte a los judíos y los cristianos, en directo delante de 1.5 millones de fieles y a casi mil millones de musulmanes en todo el mundo mediante las pantallas de televisión, que textualmente dijo:

 

“¡Oh Allah! haz que los musulmanes venzan a los judíos traidores, a los cristianos rencorosos y a los hipócritas desconfiados ¡Oh Allah! vence a los injustos cristianos y los criminales judíos, los traidores injustos; golpéalos con tu ira; hacen de sus vidas rehenes de la miseria; colócalos con una desesperación sin fin, un dolor implacable y una dolencia incesante; llena sus vidas de tristeza y dolor y que terminen sus vidas en humillación y opresión; inflige torturas y castigos sobre los cristianos injustos y los judíos criminales. Esta es nuestra súplica, Allah; concédenos nuestra solicitud”.

 

AyatAllah Jomeiny antes de su muerte, declaró: “Aquellos que no saben nada del Islam pretenden que el Islam aconseja contra la guerra. Esos son tontos. El Islam dice: mata a todos los incrédulos como ellos te matarían. Matar es un gran regalo divino. El Islam es una religión de sangre para los infieles. Fuera de las mezquitas, las guerras deberían continuar. El Profeta tenía una espada para matar gente”.

 

Su Santidad, soy de origen iraquí, víctima de numerosas persecuciones, malos tratos, amenazas, ataques, prisiones, secuestros, herido varias veces y finalmente condenado a muerte, debido a mis ideas pacifistas contra el fanatismo y el radicalismo islámico y defendiendo mi Fe cristiana. Soy uno de los pocos afortunados que han logrado salvarse, escapando, buscando una nueva vida a Madrid (España), que me ha acogido como refugiado político. Mi camino donde estoy, no ha sido fácil, sino un camino de muchas espinas y amarguras, conozco muy bien la senda de un refugiado. Todos sentimos pena y tristeza cuando seguimos los medios de comunicación y vemos cómo cada día en la carrera pierden la vida familias enteras con niños. Es mal decirlo, pero como persona y como cristiano practicante, creo en la caridad, dar sin recibir y en ayudar a personas necesitadas, sin reparar en el sexo, origen, credo, color…etc.

 

En septiembre 2015, cuando estaba la ola de la emigración en su auge en las fronteras del Viejo Continente, me puse en marcha en mi coche camino a las fronteras de Austria con Hungría y Alemania, durante todo el mes, he estado allí con los emigrantes sirios, iraquíes…etc., mayormente musulmanes, intentando ayudarles en lo que podía y estar con ellos cuando me necesitaban, durmiendo en mi coche. Más tarde, en las navidades 2015, fui a Lesbos en Grecia en auxilio a algunas familias y niños huérfanos. En todos estos lugares no he visto ningún imam, jeque, fundación u organización árabe musulmán ayudando su gente o su raza. Lo que había allí, mesoneras y mesoneros cristianos, monjas y sacerdotes, voluntarios cristianos como yo, caritas y Cruz Roja, intentando ayudar en todo lo que podían. En aquel tiempo ¿Qué hacían los políticos comunistas y socialistas, aparte de quejar y colgar las pancartas “Well-come refugees”?

 

Su Santidad, en diciembre 2015, con el problema del éxodo sirio masivo, el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo convocó un congreso para estudiar y analizar el asunto. El Ministro del Interior kuwaití dijo claramente que su país no aceptaría a ningún emigrante sirio, porque los sirios han vivido una guerra muy cruel, están muy afectados psicológicamente, son muy violentos y pueden contaminar a su patria. El Ministro de Interior saudí declaró, que su país está dispuesto aceptar un centenar de ellos, pero tienen que ser musulmanes suníes y vinculados a la tendencia religiosa wahabita y con la condición de ser examinarlos profundamente tanto psicológicamente como médicamente. Por otra parte, el ministro de asuntos religiosos saudí, dijo que Arabia Saudí está dispuesta a financiar a construir 20000 mezquitas en Europa, en el caso de que Europa acepte a todos los emigrantes. Mientras que los países europeos están agobiados por tantos emigrantes. Arabia Saudita tiene 100.000 carpas con aire acondicionado que pueden acoger más de 3 millones de personas que están para los peregrinos musulmanes que le utilizan solo una semana al año. Los jeques árabes musulmanes, sobrados de dinero, no solo, rechazan los emigrantes de su raza y religión y cierran las puertas en sus caras, además, exigen a los europeos, tradicionalmente cristianos a ayudarlos y abrir sus puertas para entrar en sus países reclamando ayudas.

 

Su Santidad, en todo el mundo Occidental, tradicionalmente cristiano, donde los emigrantes musulmanes viven en minoría, gozan de toda la libertad y tienen todos los derechos tanto sociales como religiosos. Tienen libertad para celebrar sus pascuas como Ramadán, construir escuelas coránicas y mezquitas, rezar en ellas las cinco veces al día. Incluso en algunas ciudades tienen partidos políticos y representantes en los ayuntamientos. En mi opinión esto es justo y correcto porque ésta es la democracia y la libertad religiosa verdadera. Pero, del mismo modo deben los musulmanes actuar en sus países con las minorías judías y cristianas que viven con ellos. Pero lamentablemente no es así. Aunque somos minorías (los cristianos) no somos emigrantes, somos los originarios del territorio que hoy día se llama el “mundo árabe musulmán”.

 

Su Santidad, en la sociedad musulmana en general y árabe en particular; un cristiano recibe todos los apoyos posibles para su conversión al Islam, tanto laborales como sociales. Por el contrario, los musulmanes que se convierten al cristianismo deben de vivir escondidos para evitar el rechazo social de sus familias, incluso existe la posibilidad de asesinarlos. Los musulmanes están acostumbrados de la vía de sentido único donde ellos pueden hacer todo lo que quieran y nadie les puede responder ni señalar sus actos malos o criticarlos. El Islam no es solamente una religión, es una ideología, que regula los aspectos de la vida de los musulmanes y de los no musulmanes. El Islam para los musulmanes es fe, oración, patria, nacionalidad, estado, espíritu, labor, forma de vida, actitud, pensamiento y sobre todo espada. El Islam nunca renuncia a su ideal: someter a todo el mundo a su dominio político religioso musulmán, si o si, mediante la guerra santa Al Yihad, para formar un estado islámico global bajo un Califa, e imponer la shari’a en todo el mundo.

 

Su Santidad, Dios nos ha dado la inteligencia para profundizar en el conocimiento de la verdad. Si estos son los frutos del Islam y las enseñanzas de Muhammad, podemos aplicarlo al árbol que los produce el refrán evangélico: por sus frutos los conoceréis.

 

Su Santidad, Dios nos ha confiado la tarea de alimentarnos con nuestras oraciones, pidiéndole la paciencia y el tesón para seguir en el camino del Señor, haciendo Su voluntad. Que el Señor nos bendiga a todos, sobre todo a Su Santidad para el bien de nuestra Iglesia y derrame sobre toda la humanidad el bálsamo de paz. Que Dios me perdone si me he excedido en algún aspecto.