Cómo nos engañan con la izquierda y la derecha

“Cicerón descubre la tumba de Arquímedes” (1787) pintura de historia neoclásica Valenciennes Pierre Henri (1750-1819)

“Cicerón descubre la tumba de Arquímedes” (1787) pintura de historia neoclásica Valenciennes Pierre Henri (1750-1819)

Defender nuestra vida, nuestra propiedad y nuestra libertad no es de izquierdas ni de derechas. Es sentido común. Tener conciencia de que una educación y una sanidad común y de calidad no es de izquierdas ni de derechas es aplicar la lógica y los valores de justicia social, equidad y solidaridad. Protegernos de invasiones, incursiones, atentados, etc y prevenirlos no es de una ideología ni de la otra; sino aplicar el Derecho a la Autoprotección. No importarte lo que cada uno haga en su vida sexual ni si es gay, lesbiana, bisexual, etc., no es de izquierdas ni de derechas, sino respetar la libertad individual de las personas. Exigir a nuestros políticos que no sobredimensionen el Estado, que no enchufen a sus acólitos, que respondan con sus bienes ante la corrupción, que reduzcan a la mitad la locura estatista de cientos de miles de millones en sueldos públicos anuales no es de izquierdas ni de derechas. Simplemente es equilibrar las cuentas públicas para pagar las pensiones. Limitar el gasto público que nos puede llevar a otro mayo de 2010 no es ser progresista o reaccionario. Es ser sensato y previsor. Demandar la prisión permanente revisable tampoco es de izquierdas ni de derechas pàra delitos atroces. Es seguridad ciudadana. Acatar la ley y el orden constitucional no es de izquierdas ni de derechas, cualquier democracia avanzada lo tiene más que sumido como un deber cívico. Respetar el medio ambiente no es ser de una tendencia u otra. Podríamos seguir derrumbando lemas animalistas, falacias feministas, prejuicios racistas y consignas fascistas, a las que se les atribuye una posición a favor y la contraria, ad infinitum.

 

Veamos la cuestión más de cerca: ¿a quiénes les interesa que nos encorsetemos en uno u otro bando, que nos enfrentemos y para qué? A la superestructura politica-empresarial-financiera que maneja los hilos de todo para que nunca nos constituyamos como sujetos políticos libres y responsables con criterio propio y libertad de acción/decisión.

 

Empero esa dicotomía ideológica reduccionista, ese constructo artificial se hace arenilla en el pragmatismo diario: cuando te ves indefenso ante un delito, si ocupan tu casa, si ves cómo los políticos roban y salen indemnes, cuando no puedes expresar tus ideas por miedo a que te tachen de una manera u otra, etc. Sólo desde el propio perjuicio, agravio y daño personal va cambiando y transfigurándose la programación educativa-mediática del discurso oficialista para pasar a un escepticismo ideológico que hace replantearte tus valores y principios, no dejándote etiquetar por nada ni por nadie.

 

Cada uno en su fuero interno, llega a la conclusión de que son olas de intereses que juegan con nuestros impuestos, sentimientos y valoraciones sobre temas tan universales como la naturaleza, la nación, las relaciones humanas, la espiritualidad, la muerte, la vida, la propiedad, etc, manoseando, politizando, pervirtiendo y dirigiendo cada “supuesto” bando hasta el más escondido rincón intimo y colectivo de nuestra existencia. Todo es objeto de dominio para los grandes manipuladores.

 

Pongamos un ejemplo.Vemos cómo un valor como la igualdad es un gran engaño, un falso absoluto tanto desde una óptica u otra. No obstante, lo sitúan como elemento clave, diferenciador y axial del compás ideológico. Empíricamente observamos que ni en Sanidad, ni Educación, ni en Dependencia, ni en infraestructuras, ni en empleo, ni en cultura, ni en nada, 35 años de socialismo andaluz han llevado a Andalucía a esas cotas adánicas igualitarias tantas veces prometidas y cacareadas, ni entre géneros, ni generaciones ni entre clases. Los datos en todos los ámbitos son de todos conocidos y documentables.

 

Por contra, la libertad sí tiene mayor sentido en el desarrollo social e individual porque elimina de un plumazo las facciones más totalitarias, autoritarias, radicales y sectarias de esos llamados bloques ideológicos de izquierdas y derechas, dejándonos en lidia dialéctica con los demagogos y manipuladores políticos y comunicadores de un interregno gris. De ahí que tal concepto y desarrollo en los diversos campos de aplicación económico-social haga palidecer a los ultras y a los no ultras, poner en manos de expertos jefes de campañas las grandes mentiras de las campañas políticas.

 

No piensen que estas reflexiones son originales mías. No. Esto se lleva diciendo desde hace más de 50 años, creo recordar que el primero que lo dijo fue Sartre. Así, que nadie se ponga la medalla de nada. Todo o casi todo en materia política está ya escrito.

 

Por todo lo anterior, muchos abogan por el llamado centro político. Este acogería un equilibrio de intereses, necesidades, seguridades y expectativas en libertades, prosperidad y avances sociales que nos permitiría mirar al futuro. Una superación de la confrontación, de los límites carpetovetónicos, una sociedad en continuo cambio y desarrollo hacia adelante. Una tercera vía.

 

Coda: Ah, y la idea de la tercera vía ya la inventó Cicerón hace 22 siglos.