VOX Y LA HISTORIA NACIONAL COMO ESTRATEGIA

El Rey Don Pelayo en Covadonga (1855) Luis Madrazo. Museo del Prado Madrid.

El Rey Don Pelayo en Covadonga (1855) Luis Madrazo. Museo del Prado Madrid.

Santiago Abascal comienza su campaña electoral entre la estatua de Blas de Lezo y la cueva de Covadonga. Logra disfrazar su partido VOX, que es ya un partido que con Andalucía ha entrado de lleno en la convención del estado de partidos del Régimen de la Constitución de 1978, en aparente movimiento político rebelde que desafía a la hegemonía cultural antinacional que se ha ido manifestando desde las elecciones de Andalucía. Desde el discurso demencial de Teresa Rodríguez en el Parlamento andaluz, condenando el fin de la presencia islámica tras la toma de Granada, a las solicitudes de perdón del Presidente López Obrador, en los últimos meses se ha hecho evidente la incapacidad y falta de voluntad del consenso político de enfrentar los ataques a la identidad y obra histórica de España. Y Abascal recoge el guante que le han dejado abandonado. No es solo una reivindicación de señas nacionales para llamar la atención. Se equivoca gravemente el filósofo gustavobuenista Pedro Insua, si como parece en su artículo “Patriotismo racional y patriotismo sentimental”, insinúa la apelación a Covadonga y a Lezo como una utilización meramente sentimental sin racionalidad del patriotismo.  Abascal demuestra que haciéndolo ataca a la línea de flotación de esa hegemonía cultural, llamando la atención a una generación de jóvenes sobre un acervo histórico de identidad nacional que se les había sustraído. Es todo un acto de rebeldía hacerlo, lo que lo hace aún más atractivo. Al mismo tiempo les despierta a los adultos maduros una conciencia nacional que creían ya proscrita y sin derecho a exhibirse.

Blas de Lezo y Olavarrieta. Teniente General de la Armada Española. Años de servicio: 1704-1741. Museo Naval de Madrid.

Blas de Lezo y Olavarrieta. Teniente General de la Armada Española. Años de servicio: 1704-1741. Museo Naval de Madrid.

Sin duda estamos ante toda una estrategia que sintetiza la razón aparente de existir del propio partido junto a su programa electoral, en unos sencillos gestos mediáticos. Analizando su contenido se podría resumir así:

·       Llama la atención mediática ante la novedad de reivindicar hitos nacionales de España, que el consenso ha catalogado como tabú franquista.

·         Deja en evidencia la necesidad de plantear si es necesario recuperar competencias como educación de las Autonomías, evidenciando a su vez su maximalismo programático de derogación de las mismas. Únicos que se atreven a proponerlo.

·         Provocan una reacción propia de un régimen institucionalizado, que deja al descubierto la total claudicación en manos de la izquierda sectaria y del nacionalismo de la identidad nacional, y la orfandad de conocimientos históricos e identitarios en una gran parte de la población.

·         En consecuencia hace verosímil y justificable la necesidad de defender los elementos culturales, económicos y legales de todos los ciudadanos de España en cualquier punto del territorio nacional.

·         Hace verosímil y justificable la necesidad de enfrentar políticamente el multiculturalismo, y los dogmas progresistas impuestos como leyes de género o Memoria que ni PP ni Cs se atreven a cuestionar.

·         Hace verosímil y justificable la necesidad de un programa de defensa de la integridad de nuestras fronteras y control demográfico de las migraciones,

·         Hace verosímil y justificable la necesidad de un programa económico defensor de nuestra actividad económica agropecuaria, cinegética y de tauromaquia, propias de nuestra cultura nacional.

·         Hace verosímil y justificable la necesidad de un programa económico de unidad de mercado frente a privilegios territoriales, y

·         Hace verosímil y justificable la necesidad de un programa de leyes civiles y económicas que defiendan al ciudadano español como individuo, frente a todas las oligarquías políticas y económicas emanadas de las Autonomías y del consenso socialdemócrata, incluso desde postulados ideológicos del conservadurismo católico tradicional.

Y todo eso simplemente desafiando a la hegemonía cultural desde lugares emblemáticos de la Historia nacional española. EL diario El País caía inmediatamente en la trampa saliendo al trapo con un artículo demencial cuestionando y negando la conciencia nacional del fenómeno de la Reconquista, agarrándose en apreciaciones extemporáneas principalmente de Jose Luís Corral, y de algún mediavalista actual normalmente prebendario de la universidades de las Autonomías, y negando la existencia de los gigantes del medievalismo como Sánchez Albornoz (expresidente de la Segunda República en el exilio, y por ende poco sospechoso de franquista) , Menéndez Pidal, Ubieto, etc. Y también el ya mencionado artículo de Pedro Insua que a no ser que explique en próxima ocasión, parece empeñarse en caer en la obcecación gustavobuenista de que la nación española solo puede  reconocerse a partir de su estructuración estatal centralista de los Decretos de Nueva Planta de 1707 a 1716, o por supuesto la Constitución de 1812 con la nación estado liberal contemporánea.

Rodrigo Díaz de Vivar. El Cid Campeador. Ilustración: Arte Historia.

Rodrigo Díaz de Vivar. El Cid Campeador. Ilustración: Arte Historia.

La reivindicación de la Reconquista, y de la Monarquía hispánica que defendió Lezo como parte absolutamente racional e integral de nuestra verdad histórica, no es solo un gigantesco acierto de concreción política del oportunista Abascal, sino una necesidad obvia para recuperar la dimensión real y objetiva de nuestra conciencia nacional. Como ya expliqué en la serie de programas de IVOOX que me encargó el maestro don Antonio García-Trevijano, de análisis sobre su obra del “Hecho nacional a la Conciencia de España”, conocer la titánica dimensión de nuestra nación material y la constatación de la consecuente identidad nacional, es ser conscientes del potencial de nuestro poder constituyente como nación, y por tanto del potencial de nuestra Libertad Constituyente, imprescindible para ahondar en la comprensión de lo necesario y urgente que es alcanzar la Libertad Política Colectiva.

En próximos artículos expondré los hechos nacionales de nuestra nación material que debemos de tratar de recuperar y divulgar de, como bien apuntó el gran Dominguez Ortiz, nuestros tres mil años de historia, y al menos cuatro versiones reales como nación política; junto a China, la más antigua del mundo en su vigencia.