FELIPE II Y EL ESPÍRITU DE LA HISPANIDAD.

Biblioteca de El Escorial.

Biblioteca de El Escorial.

 El Renacimiento fue una época ideológicamente convulsa, en la que confluyen las ideas de la Edad Media, con las ideas expuestas por Platón, en unos manuscritos que acababan de ser descubiertos. La razón que convivía ya con la fe desde siglos antes, desde que Tomás de Aquino aristotelizó el cristianismo, pero en el Renacimiento la razón adquirió un protagonismo inesperado.

 

Felipe II, hijo de su tiempo, fue ante todo un príncipe renacentista. Un “uomo universale”. Quiso dejar grabado en la piedra, y bendecido con una reliquia de S. Jerónimo el día de S. Bernardo de Claraval (como era usual en la Edad Media), con la pintura y en la escritura (como era usual en el Renacimiento), un legado que actuara de faro intelectual en todo el mundo conocido, que fuera el centro de poder de toda la hispanidad, y además de centro espiritual en occidente y oriente, una segunda Roma:  El Escorial.  Una segunda Roma que inspiró a un imperio que ocupaba buena parte del globo terráqueo.

 

Nos ocuparemos solo de una parte del legado intelectual y una muestra de su erudición.

 

Filosofía

Filosofía

En la biblioteca del Escorial, Felipe II reunió unos 10.000 libros y 4.000 manuscritos atesorados desde los que pertenecieron a los Reyes Católicos hasta aquellos que  Carlos V se llevó a Yuste. Hizo revisar  las bibliotecas de monasterios y catedrales de España para aumentar la colección. Además, sumó, los que pudo adquirir con agentes compradores por toda Europa. Reunió colecciones de obras árabes, hebreas, orientales… Fue capaz de reunir los escritos de Ramon Llull adquiridos por el organizador de la biblioteca, Benito Arias Montano. Se coleccionaron hasta los escritos herméticos de D. Juan de Herrera, el arquitecto que terminó el Monasterio del Escorial.

Teología

Teología

 

Logró reunir una biblioteca que solo se podía comparar a la del Vaticano y quizás superarla.

La biblioteca del Escorial, enfrenta a la filosofía en el norte, con la teología en el sur, la fe y la razón, en un claro gesto renacentista.

 

En la bóveda están representadas las artes liberales.

 

En la representación de la aritmética como arte liberal, se representa la visita descrita en el Biblia de la reina de Saba al Rey Sabio, Salomón. Constructor del templo de Jerusalem, cuyos planos Felipe II trata de emular, en el Escorial. Salomón era la encarnación de la idea platónica del filósofo gobernante. Sobre la mesa se representa una vara de medir graduada al modo del codo egipcio y de las reglas actuales; una balanza símbolo de la justicia y del peso exacto.

 

 

 

Reina de Saba. Tetractis pitagórico.

Reina de Saba. Tetractis pitagórico.

Hay una tabla  sobre la mesa que más bien parece un altar, con múltiplos de los números 4 y 5, y  con la sucesión del tetraktys, (1,2,3,4) por el que juraban los discípulos de Pitágoras. Una misteriosa progresión en forma de triángulo que suma el número sagrado: el 10

 

 

En la representación de la Aritmética, como arte liberal están representados los Gimnosofistas discutiendo sobre las cualidades del alma.  Unos filósofos que reflexionaban desnudos, sobre las arenas de los márgenes del Nilo, de los que el autor de la Biblia Vulgata, S. Jerónimo, dijo que eran ascetas de la India, sumamente instruidos y dotados de grandes poderes místicos.

 

Gimnosofistas

Gimnosofistas

El tetraedro equilátero de esta composición, tiene grabado en una de sus caras la palabra “Ánima”, es decir “Alma”. El triángulo está limitado por una serie geométrica de los número pares e impares que nacen de la unidad. La aritmética ha sido considerada desde los Pitagóricos como el lenguaje de Dios, porque es la única forma en la que Dios (la Unidad de la que todo nace) podría expresarse de modo comprensible para el ser humano. Platón definía el alma como un número que se movía a sí mismo. Pitágoras dejó establecido que todo lo que observaba estaba regido por el número y de acuerdo con él, ya que los números determinaban el orden del universo: el Cosmos. Felipe II incluiría esta magia de los números y las proporciones de los planos del Escorial. De hecho los planos de la Basílica del Escorial, siguen las proporciones sagradas que Dios comunicó a David para el templo de Salomón y que Flavio Josefo recogió en sus escritos de otras obras, hoy desaparecidas.

Felipe II

Felipe II

 

Este espíritu erudito, reposado, razonable y ávido de conocimiento fue el espíritu de la Hispanidad, fue la mentalidad con la que España, como una segunda Roma, expandió por occidente y por oriente, en ambos hemisferios, romanizando y cristianizando un territorio que hasta hoy nos parece inconmensurable. Como fruto de esta docta concepción del reinado y del mundo, el imperio español creó Bibliotecas, universidades, escuelas de alfabetización, arte, arquitectura, ciencia…

 

De estos hechos dio fe nada menos que Alexander von Humboldt, uno de los mayores intelectuales del siglo XIX, un viajero incansable, geógrafo, astrónomo, lingüista, naturalista, el hombre que reformó la universidad de Berlín sembrándola de genios como Planck, Max Weber, Straus, Roid, Enstein, entre una pléyade de cerebros que cambiaron la concepción del mundo. La reforma universitaria de Humboldt, dio sus frutos hasta en EEUU que se nutrió de cerebros nacidos bajo esta inspiración que se exiliaron, a ese país, tras las II Guerra Mundial. La revolución intelectual fue de tal magnitud que las mejores universidades del mundo, tuvieron que reformarse para no caer en el ridículo (como las españolas) ante el sistema de Humboldt.

Alexander Von Humboldt

Alexander Von Humboldt

 

Esto es lo que dijo Humboldt del Imperio Español:  

 

“La Humanidad debe gratitud eterna a la Monarquía española, pues la multitud de expediciones científicas que ha financiado ha hecho posible la extensión de los conocimientos geográficos.”

“Por virtud de un prejuicio muy generalizado en Europa hay la creencia de que se han conservado muy pocos indígenas de tinte cobrizo… En la Nueva España, el número de indígenas se eleva a dos millones, contando sólo los que no tienen mezcla de sangre europea… Y lo que es más consolador aún, habrá que repetirlo, lejos de extinguirse, la población india ha aumentado considerablemente durante los últimos cincuenta años, como lo prueban los registros de la capitación y los tributos”.

“Los monarcas de España, tomando el título de Reyes de las Indias, han considerado estas provincias lejanas más bien como partes integrantes de su monarquía, y como provincias dependientes de la Corona de Castilla, y no como colonias en el sentido que, desde el siglo XVI, ha significado esta voz para el resto de pueblos de Europa”.

“Ninguna ciudad del nuevo continente, sin exceptuar las de Estados Unidos, presenta establecimientos científicos tan grandiosos y sólidos como la capital de la Nueva España”.

“¡Esto debe saberse en Europa! Los mineros de la Nueva España son los mejores pagados del mundo, ellos reciben de seis a siete veces más salario por su labor, que un minero alemán.”