La miserable Ley de Dependencia de Susana Díaz

Susana Díaz y Pedro Sánchez

Susana Díaz y Pedro Sánchez

    Si descarnado fue el artículo de la Atención Temprana, o el del Caos Sanitario, éste es la rabia e impotencia supina y exponencial porque, al pasar nuestros ancianos por el calvario de la deleznable Sanidad andaluza- urgencias saturadas, listas para especialistas de un año, paliativos, etc- y sufrir la desastrosa Ley de Dependencia, hay que sumarle, después, el robo del impuesto de sucesiones y plusvalías: la puntilla. Las tres caídas ante el infierno abismal de la maldita y desastrosa Junta de Andalucía de Susana Díaz y sus secuaces predecesores.

    Alargan el gran engaño de la Dependencia en la maraña burocrática de la Agencia de Asuntos Sociales para agotarnos, aburriros y desesperarnos: silencio y sin protestas. Que se mueran antes de solucionar ni cobrar...¿duro? No, lo siguiente. Despiadada la tipa, la Salvadora de España ¿Eh? Aquí lo único que funciona es "el seguro de los muertos". Los llamas el día fatídico y te lo solucionan todo. Ese es el trágico final del circo humano andaluz. Sin dignidad y sin honor; pero cuidado, que estamos hablando de la generación de la Guerra Civil ¿Para estos no hay Memoria Histórica, sinvergüenzas?

 

110.000 ancianos andaluces en lista de espera

Si repugnante es la corrupción multi-millonaria "conocida" y cómo la tapan casi todos los medios y partidos, el enchufismo de miles y miles de mediocres, el clientelismo en subvenciones, la incompetencia, el derroche, la carcundia impresentable podemita que libra a imputados en comisiones de investigación, la politización y basura educativa, la precariedad mortífera sanitaria, recortes en todo, en absolutamente todo menos para su Régimen y sus 35.000 enchufados, etc, más y con arcadas -solo superable por el caos sanitario y los niños con necesidades especiales-, es cuando te enfrentas ante la "Gran Mentira", el queo absoluto, el engaño miserable y rastrero de la Ley de Dependencia de Susana Díaz.

 

El calvario

Después de haberte llevado años esperando la Ley de Dependencia -petición, valoración, denegación porque no está el abuelo medio muerto-; vuelta a reclamar ya in extremis, otra vez valoración y finalmente, conceden el grado III (el máximo), uno podría pensar ya que ha terminado el recorrido ¿no? No, no ¡qué va! Es ahí cuando empieza la pesadilla real, el via crucis. Con espinitas y todo.

 

Paralelamente, cada familia ha buscado sus soluciones según economía, disponibilidad, cercanía y necesidades de los abuelos. Transcurridos meses, te dicen que tienes la ansiada reunión con el asistente social del Ayuntamiento para elegir los servicios y llevas todos tus papelitos y certificados, inocentemente. Ojo, que hasta este paso ¡han pasado años desde la entrega de la solicitud inicial! Muchos mueren en el camino, lamentablemente. Reclamen, coño. Y perdónenme; pero basta ya.

 

Cualquiera que haya pasado por eso sabe el desgaste de horas laborales, emocional, relacional, económico y familiar que conlleva una situación terminal de seres queridos. Adversidades, calamidades y padecimientos, yendo todo bien. Si además, hay guerras civiles familiares es un infierno tipo Big Bang.

 

Listas de espera  en Dependencia

Listas de espera en Dependencia

Primer hostiazo: no te dejan elegir entre lo que al anciano-enfermo le conviene: obviamente llevas años buscando salidas, ya en el hogar: turno propios o ayuda externa/ internas o residencia con servicios médicos.

 

Te dicen, una vez estabilizado y adaptado el abuelo por la familia, que de la cartera de servicios no puedes elegir la ayuda asociada al servicio porque no hay dinero. Para sus 35.000 enchufados sí. Que no la pidas y te obligan a pedir residencia con la ruleta rusa del sorteo.

 

Pero si ya está en una residencia, contestas y a continuación, añades, que como saques al anciano de allí en su fase final, lo más seguro es que muera... "Es lo que hay", sentencian para que RENUNCIES o los que no puedan aguantar económicamente, acepten, mandando al anciano a la quinta leche SOLO. El nivel de frustración y de estafa es tremebundo. Rabia no, lo siguiente.

 

Segundo hostiazo: a los meses, sin mediar resolución oficial, se pone en contacto con el familiar responsable el director de la residencia en cuestión y te dice que en tres días puedes llevar al anciano a una residencia a 15 o 20 o 30 kms, le explicas que como lleves al abuelo tan lejos, en un mes -si llega-, está con San Pedro y todos los ángeles del cielo, haciendo psicofonías en Cuarto Milenio.

 

No entiende ni quiere. Él necesita saber si aceptas la plaza o no, lo demás es paisaje. Todo muy humano. Te ratificas, el abuelo no se mueve de donde está, aunque haya que comer patatas con huevos y papas con chorizo. Que NO.

 

Tercer hostiazo: inmediatamente, vas a explicar la situación a Asuntos Sociales del Ayuntamiento de turno y dicen que tienes que pedir cita. Una semana más -los niveles de mala leche hacen queso y a este paso, cabrales-.

 

Vas a la Delegación Territorial a explicar, a reclamar, que alguien te oriente, te dé una puta y jodida solución ¿Y con qué te encuentras? Que los técnicos que adjudican las plazas en residencias ¡¡¡¡no admiten visitas!!!!Y hay q pedir OTRA vez cita para que te atiendan los cinco funcionarios indios para los 120 usuarios que hay en esa gran sala, cada uno con un tema distinto. Pides hablar con el jefe de servicio y te dan un papel para solicitarlo y señalan una ventanilla..a dos meses vista. Otra cita más infinita y eterna. Otra indefensión más. Un muro. Uno más de tantos.

 

Cuarto hostiazo: tras pedir turno como en Hacienda, te atiende, por fin, una funcionaria que sabe, y alucinantemente, en un bucle espacio-temporal, te remite al principio: a los del Ayuntamiento para reabrir, otra vez, el expediente..ad infinitum. De locos. Pasta no hay para los abuelos. Y donde está el anciano cuidado, pese a ser concertado, en la vida te va a tocar. Esas plazas no se sabe cómo se dan...no hay asignaciones públicas ni baremos..nada.

 

¿Qué nos queda? Reclamar, denunciar, manifestarnos y defecarnos en los ancestros de toda esta caterva de golfos sinvergüenzas que llevan engañando a los andaluces 37 años. ¡Vástagos de meretrices! Y todos los que se lo permiten. Por lo visto, en los pueblos, sus centros de poder, la cosa no es tan despiadada y lo agilizan todo. Curioso ¿eh? Llamadita del alcalde, modo cortijero, y votos de toda la familia a la red clientelar juntera. Todo en orden ¿no?

 

Pero ¿de qué leches están hablando? Impresentables vomitivos ¿Cómo están tratando a estos ancianos y a sus familias? ¿Nos merecemos esta basura, cuando estas personas SÍ que levantaron este país? La mayoría muy humildes, muy honestos, trabajadores, buenas personas y generosos..¿así les pagamos? ¿Y no vamos a hacer NADA? ¿Tenemos hielo en las venas? Yo NO ¿Y tú?

 

Coda: todo lo que gira alrededor de la Sultana de Triana es mentira. La "Gran mentira" de la gran embustera miserable.