Derechos Humanos e Islam. El problema de la Inmigración III

 

Mujer con burka

Mujer con burka

En anteriores artículos vimos como 45 países islámicos se negaron a suscribir la Declaración Universal de Derechos Humanos  (DUDH), y suscribieron otra diferente en El Cairo   el 5 de agosto de 1990 la Declaración de Derechos Humanos en el Islam (DDHI). Analizamos que el Derecho a la Vida, contemplado sin excepciones en el art. 1 de la DUDH, es supeditado a la Sharía en la Declaración de Derechos Humanos en el Islam.

Vimos también aquellos delitos considerados Hadd que son los que  conllevan penas corporales o pena de muerte y que no pueden ser indultados o perdonados.  En muchos países islámicos el adulterio pertenece a este tipo de delitos si los reos están casados. Vimos que el castigo era 100 latigazos y la lapidación. Si los reos son solteros, el delito es solo de fornicación y los culpables reciben 100 latigazos en muchos de estos países.

Hoy estudiaremos cual es el procedimiento judicial en el supuesto de una violación a una mujer, tomando como base la Sharía interpretada conforme a la llamada Ordenanza Zina en Paquistan.

Cuando una mujer denuncia una violación, está confesando formalmente que ha tenido relaciones sexuales extramatrimoniales y por tanto, en principio, es convicta y confesa de un delito de fornicación si está soltera o de adulterio si casada; ambos delitos conllevan las penas que hemos descrito.

El artículo 17 de la Orden Qanun-e-Shahadar de 1984, Ley sobre Evidencias de Pakistán, el testimonio de una mujer no tiene el valor que alcanza el de un hombre y puede ser, por tanto, rebatido por éste.  Para colmo, el art. 151 de esa misma orden, permite tomar como evidencia el carácter “inmoral” de la víctima, lo cual la sitúa al borde mismo de la condena por fornicación o adulterio.

La presunción de culpabilidad de la mujer (ya convicta y confesa) solo se rompe demostrando que ha sido violada. La Ley ofrece solo dos modos de defensa:

1.- El testimonio de cuatro testigos varones  adultos, (hemos visto que el testimonio de la mujer vale menos), que sean buenos musulmanes.  Un no-musulmán, solo puede ser testigo en el supuesto de que el acusado tampoco lo sea.

2.- La confesión del acusado ante el tribunal competente. Naturalmente su confesión conlleva la libertad de la víctima y la condena de éste, por lo que no es una prueba muy socorrida. No obstante si el acusado de violación, se retracta antes de que ejecuten la pena que se le ha impuesto, la mujer es condenada. En este caso, la mujer violada queda absolutamente indefensa a merced de la voluntad de su violador.

En el caso de que la mujer no logre demostrar su inocencia, y con los medios de prueba referidos, que ha sido violada, es condenada por fornicación o adulterio.

Todo ello en cuanto a la violación, pero ¿cómo se puede acusar a una mujer de fornicadora? ¿qué pruebas se exigen?

Existen tres tipos de pruebas: 1.- Cuatro testigos presenciales que vieran la penetración.  2.- La confesión de la acusada. 3.- El embarazo si está soltera.

En el supuesto de una acusación falsa de fornicación o adulterio, el castigo viene determinado por la Sura de la Luz, versículo 4: “Y a los que acusen a las mujeres honradas sin aportar seguidamente cuatro testigos, dadles ochenta azotes y nunca más aceptéis su testimonio. Esos son los descarriados”.  

Es difícil solventar los problemas sociales –como la violación- con la técnica jurídica y procesal del siglo VII. Pero debemos considerar que países como Arabia Saudita, no tienen código penal. Los jueces aplican en estos casos,  directamente el Corán, dictado por Alah o la Sunna, dictada por el Profeta.

A medida que nos vayamos adentrando en la Sharía, comprenderemos la razón por la cual los gobiernos de los países en los que está en vigor, se negaron a suscribir la Declaración Universal de Derechos Humanos. La misma que hace inviable una convivencia de una comunidad islámica dentro de una comunidad occidental