Las "exigencias" de Vox

Que el médico se ejercite en la previsión me parece excelente. Pues si conoce de antemano y predice ante los enfermos sus padecimientos presentes, los pasados y los futuros; (...) dispondrá del mejor tratamiento.

Hipócrates

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Así comienza, el padre de la medicina, su tratado El Pronóstico. La palabra hipócrates viene del griego hippos (caballo) y kratos (fuerza). Hipócrates es quien sana y restablece la fuerza a los caballos. En la Zona Laocrática, que es el nombre de esta sección, nuestra labor, consiste pues, en sanar y restablecer la fuerza al laos español.

El Estado de partidos, o partitocracia (kratos de los partidos), es el régimen político que padecemos desde 1978. Al contrario de lo que repiten a todas horas los medios y los políticos, ningún filósofo serio llama a este sistema Democracia. Sólo Habermas, que no es serio, entiende la democracia como un acuerdo consensual en una comunidad ideal de diálogo. Esto le conduce directamente a la democracia deliberativa, un absurdo imposible, entre otras cosas, por la paradoja de Arrow: en cualquier asociación donde las decisiones internas se votan, siempre hay un “dictador”. Ojalá, en la nueva asociación “Justicia Poética, El Juicio Final”, tomen nota.

Trevijano nos enseñó que no hay más democracia que la representativa. La representación consiste en elegir y pagar a tu diputado, por un lado, y al presidente del ejecutivo, por otro lado. Los candidatos pueden presentarse personalmente, sin partido; del mismo modo en que un abogado te representa sin pertenecer, necesariamente, a un bufete. Si el Estado paga a partidos, sindicatos y diputados entonces son estatales, y ya no rinden cuentas a la sociedad civil sino a una cúpula dirigente que los pone a dedo.

¿Qué mantiene viva a esta partitocracia de dedazos? A. Downs lo explica muy bien:

“La falta de información en los votantes crea una demanda de ideologías. (…) Los partidos formulan estrictamente su política como un medio para obtener votos. (…) El gobierno y los partidos son empresarios, sus motivaciones privadas consisten en obtener renta, poder y prestigio derivados de su cargo”.

Doce millones de Euros se han repartido los partidos en esta demanda de ideologías de las elecciones andaluzas. ¿Para qué? Para que más de un mes más tarde, aún no haya presidente.

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Mas allá de que las elecciones son una estafa, ¿qué sentido tiene Andalucía como entidad política? Al-Andalus era el nombre que le daban los musulmanes a toda la península ibérica, incluyendo Toledo, Zaragoza y Braga (Portugal).

Vox prometió acabar con la autonomía andaluza. Ahora, en sus “exigencias“, han rebajado tal expectativa y dicen que hay que hacer un proceso nacional para devolver algunas competencias como educación. Sí amigos, actualmente, entre otras aberraciones del café para todos, ocurre que un niño de Huelva tiene una educación diferente a su vecino de Badajoz.

¿En qué consiste el proceso nacional de Vox?, ¿qué pasará si no consigue sus objetivos? Pues no se sabe. El PP y Ciudadanos, más duchos en partitocracia, ya han estado repartiéndose los cargos de San Telmo porque saben que estas menguadas “exigencias“ al final quedaran en nada. Vox acabará pasando por el aro y tranquilizándose. Pronto aparecerá entre sus filas algún corrupto. Es cuestión de tiempo.