D. Felipe, contraríe a los psoerreaccionarios

 La portavoz del gobierno de los  psoerreaccionarios.

La portavoz del gobierno de los psoerreaccionarios.

Los psoerreaccionarios, son los adalides del progresismo y de la honestidad, los únicos y genuinos depositarios y exégetas de la Ley ética y moral universal, el escaparate de la coalición siniestra que aupó al poder a quien jamás lo conseguiría ni en las urnas de la oligarquía de partidos -ya no digamos en un sistema de circunscripciones unipersonales, auténtica pesadilla para esta panda de facinerosos.

A una iniciativa parlamentaria acerca de los aforamientos, el gobierno de los indecentes -esa coalición opaca en sus acuerdos, de lo más indecente en una democracia que se precie- responde sin recato ni pudor.

Dice su portavoz que “Es importante que el Rey mantenga su inviolabilidad”. Obviamente quiere ello decir que el 56.3 no se altera: D. Felipe, contraríeles. Diga que el 56.3 ha de modificarse a petición suya.

Los psoerreaccionarios viven de espaldas al hecho constitutivo por excelencia, el que en 1787, en Filadelfia, estableció Democracia en América; aquel cuyo comienzo es una frase imperecedera: We, the people.

A buen seguro que ignoran algo que establecía la 1ª Constitución de la monarquía francesa tras 1789, la de Septiembre de 1791:

Chapitre II. De la Royauté, de la régence et des ministres

Section première. De la Royauté et du roi

Article 1.- La Royauté est indivisible, et déléguée héréditairement à la race régnante de mâle en mâle, par ordre de primogéniture, à l'exclusion perpétuelle des femmes et de leur descendance. - (Rien n'est préjugé sur l'effet des renonciations, dans la race actuellement régnante).

Article 2.- La personne du roi est inviolable et sacrée; son seul titre est Roi des Français.

y que esa constitución del Antiguo Régimen, cayó con la monarquía borbónica francesa en septiembre de 1792.

D. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón apreció una diferencia sustantiva entre la Constitución de 1791 y nuestra carta otorgada de 1978: aquí la institución perdió su carácter sacral. ¡Menos mal! Pero yo aprecio coincidencia esencial: ambos textos confieren a sus monarcas una inviolabilidad de alcance universal, no restringida al ejercicio de funciones en cuanto Jefes del Estado; coincidencia que, en 2018, resulta un tan obvio como oprobioso anacronismo.

De lo que representa el 56.3 Ud. es testigo de privilegio en la figura de su padre. Y no proseguiré en ello porque a los padres no los elegimos. Y si Ud. no está sujeto a responsabilidad, es impune según dice el DRAE, ¿por qué lo iban a ser los todos los demás?

Y por ser la Nación la principal empresa de la Nación, y el propósito de cualquier empresa el de seguir siéndolo, ¿cree Ud. que una empresa puede perdurar si el Presidente de su Consejo de Administración es irresponsable/impune?

Sobre el origen de la infame redacción del 56.3, a mi juicio creo que lo más verosímil es suponer inductores directos a la famiglia Pujol & Co., ya bien enfangada en la corrupción por entonces. Más que a cualquier otro participante del consenso causante de la oligarquía de partidos, degenerada a cleptoineptocracia, que nos viene asolando; pero nada es descartable. El 56.3 es el paraguas que a todos cobija.

Y el principal aguacero que les cayó a los psoerreaccionarios derivó del terrorismo de estado que instauraron con el GAL, pero tampoco han quedado al margen de la corrupción, del saqueo de los fondos públicos.

Lo comúnmente aceptado es que el episodio GAL se considere y denomine terrorismo de estado, no del gobierno. He aquí un ejemplo:

“Desde que supe del tema años después lo vinculé con lo que me había dicho Felipe y pensé dentro de mí: LOS GAL NO FUERON UNA ACCIÓN DE UN GOBIERNO, SINO DEL ESTADO.” Ver [1].

 El Presidente del Gobierno comparece en el Supremo; 23 de Junio de 1998.

El Presidente del Gobierno comparece en el Supremo; 23 de Junio de 1998.

Que el Sr. González dijera algo así como que “si caigo yo, cae el Borbón” no es inverosímil; creo haberlo oído o leído en su día pero no dispongo del dato para aportarlo. Y su paso por el Supremo tuvo al Sr. Bacigalupo para dejar las cosas en su sitio, no fuera que...

Así que no sorprende que los psoerreaccionarios traten de que perdure el malhadado 56.3, el ancla que nos amarra de lleno al antiguo régimen, y que hagan apología de la continuidad en algo tan reaccionario como aquello que precedía al alumbramiento de las naciones modernas; las que se añadirían a las naciones históricas ya existentes en 1792, como España, Francia o Inglaterra. Es su salvaguardia. Y la de toda la banda de facinerosos a uno y otro lado del espectro, imPPopulares incluidos, por descontado.

D. Felipe, tiene Ud. en sus manos una oportunidad de oro: contradígales. Diga que lo que dispone el 56.3 se debe limitar al ejercicio de sus funciones como Jefe del Estado y que, por honestidad, solicita formalmente que ese artículo se redacte de nuevo. Sería un auténtico bouleversement y una forma dignísima de pasar a la Historia.

Referencias

[1] Lo dice D. Rafael Fernández Tomás aquí.