Apunte sobre lo Hispano (I)

Oigo estos días en los programas de Demos reflexiones y referencias a lo Hispano. Ello me anima a aportar estas líneas que siguen.

Propongo unos apuntes (para los que lamento no disponer de la erudición que permitiera el oportuno desarrollo) para sugerir elementos de reflexión, insoslayables en mi opinión, a la hora de conocer, valorar y prever diversos aspectos de lo Hispano.

En un exiguo territorio rodeado de siete colinas se forja lo que daría lugar al Imperio Romano, el principal hecho de civilización vivido en el mundo Occidental conocido por entonces.

Por el devenir de la historia, entre sus aportaciones cabe señalar el ser soporte de difusión de una nueva religión monoteísta -el cristianismo-, religión que acabó con el politeísmo existente.

 Miniatura del Libro de horas de Carlos VIII de Francia, manuscrito iluminado en pergamino del siglo XV, f.º 13v. Representa a Luis XII orante y tras él, de pie, Carlomagno. [De Google].

Miniatura del Libro de horas de Carlos VIII de Francia, manuscrito iluminado en pergamino del siglo XV, f.º 13v. Representa a Luis XII orante y tras él, de pie, Carlomagno. [De Google].

Al hablar del cristianismo lo hago con todas las cautelas. Su promotor, Cristo Jesús, tan sólo dejó un mensaje verbal, nada escrito, mensaje que posteriormente fue compilado en los diversos textos que componen el Nuevo Testamento, el canónico y el conformado por textos no canónicos [acepto como base de partida que tal mensaje está fielmente reflejado en los cuatro textos evangélicos canónicos].

Roma ocupaba el centro de la Italia, península en el centro del Mediterráneo a su vez centro del occidente conocido por entonces. De ahí que la corte Vaticana se instalara en Roma; mero antropocentrismo a mi modo de ver.

Hasta el S. VII en el que surge el islam, toda la ribera mediterránea era cristiana. Católica desde el momento en el que se instituye una administración del hecho religioso que sufriría sus cismas siglos después, como es sabido.

Tocqueville (S. XIX), en sus textos, al señalar que el culto cristiano es un culto urbano en tanto requiere templos y sacerdocio adscrito, muestra una diferencia esencial con el islam originario, propio de grupos sociales nómadas y por ello carente de edificios dedicados al culto y de un sacerdocio regular adscrito a ellos.

Con Carlos Martel y Carlomagno (S. VIII) comienza el retroceso del islam en parte del territorio del desaparecido Imperio Romano. Desmembrado tras su caída, surge una dinámica neo-tribal que afectó también a la Iglesia Católica: se multiplican los iconos, las imágenes de santos y vírgenes a las que venerar en ámbitos geográficos bien reducidos. A la par se consuma la alianza del trono con la cruz, o viceversa, que perduraría, y aún se observa -por ejemplo en la Cataluña de la locura actual-, por largo tiempo.

La expulsión del Islam en la península ibérica culmina con la conquista de Granada el mismo año en el que Colón descubre el continente americano.

Alfonso Reyes (S. XX), el más español de los mejicanos y el más mejicano de los españoles, en Simpatías y diferencias, compara la gesta de Roma con la de Castilla: “Castilla, Roma: grandes experiencias políticas cuyo éxito se funda en la paradoja aparente, ensayos de inyectar sangre al mundo desde un pequeño y repleto corazón”. Y es que la gesta castellana que dio lugar a lo Hispano no supuso sino la prolongación del hecho de civilización surgido con el Imperio Romano (del que no cabe omitir sus raíces griegas y la influencia recibida del judaísmo, por descontado).

Una descripción de este hecho de civilización, que como tal conservará sus esencias y proseguirá su vuelo indeleble por la Historia, lo leo en Luis Díez del Corral. Del nuevo al viejo mundo, recientemente reeditado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, me merece la consideración de lectura imprescindible para aproximarse a la grandeza de lo acometido en Hispanoamérica.

No encuentro las notas tomadas en su lectura, pero recuerdo el comienzo de una frase que reproduzco de forma más o menos literal: Como aquí está todo por hacer.... Corresponde a uno de los Historiadores de Indias tan desconocidos, ellos y sus textos, por el público español -salvo excepciones, supongo-, entre las que no me encuentro.

Esta lectura amparó un intercambio de correos con Julián Schvindlerman, un muy activo y conocido publicista argentino de la causa judía [al que Libertad Digital le publica ciertos artículos].

Julián alabó una intervención que ese papa zascandil entronizado en el Vaticano, vivo ejemplo de esa continuidad a la que hecho mención, tuvo en Ecuador en julio de 2015.

En aquella ocasión, como no puede ser menos, el muy demagogo Bergoglio [la presunción de maldad por "ignoratio voluntaria" no la desdeño] hizo referencia a las atrocidades -acaso genocidio- que supuso la colonización hispana, cuando los historiadores anglos, los honestos, reconocen los hechos manifiestos: que fue en Norteamérica donde se exterminó a la población autóctona, en contraste con el mestizaje habido al Sur. Difícilmente, con los medios de la época, los tripulantes de 3 carabelas pudieron iniciar semejante tropelía.

Me permito reproducir el lance con Julián. Con relación al viaje comentado le envié la columna de Agapito Maestre que enlazo [http://www.elmundo.es/andalucia/2015/07/13/55a36e1322601df04c8b4574.html].

-“Julián, espero que todo vaya bien por el invierno austral recién comenzado y que compartas algo de lo que sostiene Agapito en esa columna. Un abrazo.”, le comenté;

-“Hola Fernando, la verdad es que no es mucho lo que puedo compartir. Creo que el Papa ha hecho bien en disculparse en nombre de la Iglesia por las atrocidades de los conquistadores. ¿Es que hay otra historia que esa de saqueos, colonialismo y crueldades contra la población indígena americana? Abrazo, Julián”, respondió;

-“Yo creo que sí. Y mucho. Mucho mestizaje. Y toda una civilización, ¿o acaso las instituciones de los virreinatos no fueron parte de esa otra historia?.

Historia que existe realmente a partir del momento en el que empieza a haber parroquias y chancillerias; registros de nacimientos, defunciones y hechos cotidianos; lo que precede es arqueología, y sacrificios humanos como los de los aztecas, donde precisamente la abundancia indígena es más abundante... y sometida.

Occidente, la convivencia respetuosa en libertad, proviene de Grecia y de Roma. Y Roma llegó a América gracias a la Corona de Castilla.

Historia, no más. Otras cosas son leyenda.

Un abrazo, Julián”, concluí. Y con ello tal intercambio de misivas.

Fernando CaroDemos, Hispano, Tocqueville, CarloMagno