Conversaciones de un verdadero demócrata con un votante en un Estado de Partidos (II).

Demócrata: … Para que una persona hable de democracia tiene que saber algo, no estar perdida por completo, como está Europa. No crea que es España sola, Europa está igual que España. Sí, Europa. ¿Qué cree, que Europa es libre? Pero ¿cuándo conquistó la libertad europea si fue la que le dio Eisenhower y el general Marshall desde París y Stalin desde Moscú? Esa es la libertad que hay hoy en Europa.

 Gral. Marshall

Gral. Marshall

Y ¿voy yo a estar aplaudiendo a Europa? Yo me voy a Bruselas y hago campaña para que gane el Brexit y estoy atento a operaciones importantes entre Putin y Trump, no para oír lo que piense usted o un español sobre Cataluna, si debe separarse o no, sin saber quién es Ortega y Gasset, ni haberlo leído; sin saber que es el responsable de todo él; sin saber que todos los partidos es mentira; que Felipe González fue a Suresnes pagado y facilitado por Carrero Blanco. Y como no sabéis nada de nada, no vengáis a quitarme mi tiempo y mi serenidad que llevo muchísimos años, una vida entera entregada por la verdad.

Qué importa lo que usted diga, que Cataluña tenga que unirse o separarse, ni lo que yo piense como individuo. La política qué tiene que ver con eso. O que me diga “todos los países tienen que unirse” -pues no sé dónde tendrá que irse usted a vivir. O que todos los hombres tienen que ser buenos y la mujeres buenas. Es lo mismo. Y es que porque usted piense que eso tenga que producirse... ¿se va a producir? ¡Jamás! Llevamos más de 10.000 años de historia conocida y no hay más que una verdad: lucha por interés, lucha por el poder, lucha por el dinero. Nadie por ideales.

Votante: Es parecido a los anarquistas lo que usted piensa.

Demócrata: Pues sí, eso que ha dicho usted es sensato, porque se parece algo, pero con una diferencia, los anarquistas no creen ni quieren el Estado, quieren suprimir el Estado. Sí. Unos imprudentes, ángeles, los más angélicos de todos, los más infelices. Cómo voy a suprimir el Estado. De qué... y la gente deja de robar, la policía no vale para nada... Yo no estoy para soñar. He jugado mi vida de verdad, no para hablar luego en tertulias. Yo no voy a ninguna tertulia porque todo lo que dicen lo he oído y es mentira o es ridículo.

Votante: Hombre pero usted puede dar su opinión y otro puede dar también otra opinión. Se contrastan...

Demócrata: Pues no. La verdad no depende del contraste de pareceres. Eso era Franco; ¿contraste de pareceres?, Franco. Opiniones, “todo el mundo puede opinar en libertad y democracia”: ¡mentira! Todo el mundo puede ser idiota o no saber nada, decir tonterías ¡No! ¡Una cosa es la opinión y otra el criterio! Y opinión,… yo no tengo opiniones, tengo criterios, y si no tengo criterio, me callo, no digo nada, no hablo. Porque el criterio ya es una opinión fundada, razonada, justificada, conocida; pero opinar... ¿como de los colores? ¡No! ¡Pues no! Yo no escucho la opinión de nadie. A mí qué me importa la opinión, lo que importa es el criterio ¡Dígame razones! Dígame una sola razón para desear o creer como posible que desaparezcan los Estados y que todo el mundo sea igual, todo el mundo, ¡una razón! y yo le escucharía.

Pero lo que dice, perdone que se lo diga..., es que eso es una estupidez, una tontería. Es una cosa de niños; niños de 5 años, o de 6, que aprende y dice: hombre, “por qué no somos todos una sola familia en el mundo”. Pero ¿cómo van a desaparecer las naciones y el Estado y los ejércitos? Se van todos a disolver... Eso es imposible.

Mientras la naturaleza humana no cambie, que no seamos ángeles y persigamos nuestro propio interés, como la inmensa mayoría, habrá Estados y naciones ¿Por qué existen? Por alguna razón existirán. Pues por esa misma razón perdura, por tanto no desaparecerá, porque perdura. Yo no quiero decir que dentro de 1.000, 2.000, 10.000 o 100.000 años no desaparezcan los Estados ¡A lo mejor! Si el avance de la humanidad es tan grande que la ciencia y la técnica se ponen al servicio de la moral, pues puede ser. Pero eso yo no me atrevo ni a decirlo. Porque puedo hacer el ridículo y entonces ante la gente no tener influencia porque estoy haciendo el ridículo. Y usted no tiene miedo al ridículo por ignorancia, porque no conoce la naturaleza humana, no sabe cómo somos…

Votante: Yo creo que lo que usted está diciendo está pasando ahora. Ahora la historia va deprisa, muy deprisa. Y yo creo que está pasando; que la gente joven es mejor que la gente mayor. Yo lo estoy notando. Yo creo que la humanidad está avanzando para bien y que es posible que hasta lo veamos. Hombre, desaparecer las fronteras no, … que sería lo ideal, que no hubiera fronteras. Pero sí es posible..., esto va muy deprisa y yo si estoy de acuerdo en eso, que ha sido una decepción lo del partido socialista, ha sido una decepción lo de los partidos políticos, eso ha sido decepcionante.

Demócrata: Y en Italia, pero qué pasa en Italia, en Alemania, si no es España, es el mundo.

Votante: Ya, pero qué podemos hacer, qué puedo hacer yo, porque las cartas que tengo son estas, son malas, pero no tengo otras. Esa es la partida.

Demócrata: ¿Y quién le obliga a jugar?

Votante: Ya pero qué hago yo entonces.

Demócrata: Retirarse del juego.

Votante: Retirarme.

Demócrata: Sí, que no la engañen ni engañar a otro usted.

Votante: Si no me engañan.

Demócrata: Si usted está participando en el juego está engañando a otro.

Votante: Y si me retiro qué hago, dejar las cosas como hacía Rajoy, ¿que caiga todo por su peso?

Demócrata: No es el caso. No es mi caso.

Votante: Ya, ya pero qué podemos hacer ¿Retirarnos y no hacer nada? ¿O qué? A mi me gustaría hacer algo para que cambiase esto ¿Qué hago?

Demócrata: Anunciar la mentira.

Votante: Eh...

Demócrata: Es que si no anuncia la mentira, todo lo que haga usted está equivocado, porque está participando en la mentira.

Votante: Sí, sí, eso también.

Demócrata: Usted, seguro que vota. Pues si vota está ayudando a que permanezca la mentira.

Continuará.