La oposición al AVE, sin representación

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A pesar de que hay quien ve un progreso en que el AVE pase por La Rioja, muchos ciudadanos riojanos, sobre todo de la comarca de La Rioja Alta, se han posicionado en contra de que el AVE pase por su tierra. Muchos se preguntan por qué tienen que ser estos ciudadanos, liderados por la Plataforma civil “Plataforma por el Progreso Sostenible de Rioja”[1], quienes abanderen la oposición a que se lleve a cabo esta obra tan polémica, y no la clase política local. La explicación a esta cuestión es que no hay representación política en España.

Y no hay representación porque el sistema electoral proporcional no crea un vínculo formal entre diputado y electores, por lo que el mandato imperativo y revocable no lo tienen los electores sobre el diputado. En cambio, el sistema proporcional hace que el mandato imperativo pertenezca a los partidos, al elegir a los diputados incluyéndolos en las listas de partido. Ante esta desconexión entre diputados y electores, se sustituye la representación política por el sentimiento de identificación con los partidos. Los partidos se convierten así en actores únicos de la política y también en productores de la acción política mediante la propaganda estatal que ellos fabrican camelando a los ciudadanos y provocando así en ellos una exaltación sentimental al sentirse grandes e importantes.

El privilegio que tienen los partidos al controlar el Estado, unido a la nula representación de la sociedad civil cuya causa es la misma (sistema electoral proporcional), produce como único elemento de conexión, un sentimiento de identificación de los ciudadanos con los partidos, es decir, un vínculo de tipo emocional entre el ciudadano y el partido, provocando que los ciudadanos le otorguen legitimidad a la política que el partido al que apoyan pretende, y que se corresponde con los intereses privados de la clase política.

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Un orgullo, dicen, tener una de las mejores redes de ferrocarril de alta velocidad. Este catetismo provinciano aprovechado por la clase política, como por ejemplo en el caso del nacionalismo, crea la ilusión de tener significación al ver a su pueblucho o provincia aparecer en el mapa por el mero hecho de que pasa un tren de alta velocidad, o un catetismo más nacional, al ver a España en las primeras posiciones del ránking mundial de trenes de alta velocidad. A partir de esta lógica cateta, propongo poner lanzaderas de cohetes espaciales en cada capital de provincia. ¡Sería un orgullo!. Como orgullo debió ser para éstos construir aeropuertos en ciudades de provincia donde no son necesarios y que la realidad así lo ha demostrado. Como también está demostrado el despilfarro que es la red de ferrocarriles AVE, que no es capaz de producir beneficios, sino que al contrario, genera pérdidas cuantiosas de dinero subsanadas por el contribuyente, además del destrozo paisajístico que causa. No es un orgullo, sino que es una desgracia y un beneficio sólo para los políticos y sus redes clientelares que obtienen beneficios a través de la obra pública. Así es la partidocracia, surgida del sistema electoral proporcional, donde se gobiernan los intereses privados de una oligarquía que gira en torno a los partidos políticos, en detrimento del gobierno de lo público.

Precisamente es el sistema mayoritario de distritos uninominales el que hace que exista representación de la sociedad y elimina a los partidos como ejes de la política. El distrito electoral es la comarca vecinal, que ya está delante de nuestros ojos como hecho natural en la mónada vecinal, siendo el lugar de convivencia de lo político y la política municipal [1]; como bien se puede ver en el caso que nos ocupa en este artículo. El distrito vecinal-comarcal, es mónada porque es el sujeto político más pequeño e irreductible, es el átomo de la representación política. La elección directa del representante comarcal por los electores de la comarca produce un mandato representativo y sus consecuencias: mandato imperativo y revocable. Los candidatos a representar la mónada vecinal convertida en distrito comarcal de representación, se presentan ante sus electores para representarles, y más vale que sus propuestas y su voluntad política sea acorde y se amolde a lo que la mayor parte de sus electores demanden como acción política si quieren alzarse ante el resto de candidatos a ser la voz de su comarca.

El representante del distrito comarcal o vecinal se debe a los electores de su comarca, convirtiéndose en un apoderado de éstos, mientras que el diputado de partido del sistema electoral proporcional es un mandado del partido que le ha incluido en la lista.

Referencias:

[1]  Facebook: https://www.facebook.com/Plataforma-Progreso-Sostenible-de-Rioja-597670993941100/ Twitter: https://twitter.com/porplataforma?lang=es @PorPlataforma

[2] Factor Republicano – Antonio García-Trevijano