RIP al régimen de consenso del 77

Es la hora de la Nación española, abocada por el Estado a una postración que amenaza con su liquidación: es la consecuencia inexorable del consenso del 77. El consenso, el acuerdo para el reparto de cuotas de poder -ahora tú, luego yo, etc.- y el subsecuente saqueo del pecio, de la Nación. Precisamente la negación de la política, que no es otra cosa que la lucha sin piedad por el logro del poder y su administración.

El pasteleo del 77, un proceso total y absolutamente monitorizado tal como afirma el General Manuel Fernández Monzón en "Una vida revuelta" [ISBN 978-84-9942-108-7], parió una Carta Otorgada. 

Denominarla Constitución es una frivolidad, una impostura, una obscenidad y una indecencia intelectual, como poco. Ni la convocatoria ni el mandato tuvieron tal carácter constitucional; su elaboración subrepticia resulta patética y vergonzante a la vista de los ojos de la Historia. 

Que no haya "intelectuales", periodistas, o políticos capaces de ser el niño del cuento de Andersen, es patético e indica el grado de corrupción moral que empapa al tejido social. Y es que la corrupción corroe todos los estratos del hojaldre social, así que "que prosiga la representación en el retablo".

¡El niño!, el que dijo lo que estaba a la vista de todos, que el manto del Rey era tan sutil como el que aportaba al llegar al mundo; vamos, que iba como cuando eso, ¡en pelotas!

En 1931 la República actúo de manera totalmente opuesta y las elecciones constituyentes se celebraron en junio de 1931. Pero no hace falta invocar precedentes históricos: quien piense que un avellano, por metamorfosis, pueda dar melocotones va dado; así que pensar que un régimen autoritario, "dictadura", por metamorfosis, pueda devenir ejemplar "democracia" es tan tierno como que mis lectores prosigan escribiendo la carta a los Reyes Magos.  

El tinglado se ha sostenido mientras sus protagonistas ocupaban la escena pero el paso del tiempo, que administra justicia a su guisa, ha llevado a escena protagonistas que nada tuvieron que ver con aquello.

¿Savia nueva? ¡quiá!: mucho peores aún. La carencia de una mínima formación [ya se encargó de ello bien a fondo, con la Logse de infausto efecto y que ahí sigue inspirando el decurso del sistema nacional de instrucción pública, más bien de guardería, el PSOE de Míster X y Maravall. A sabiendas de que embrutecer a sus súbditos, es astucia de tiranos -Étienne de la Boëtie, "El discurso de la servidumbre voluntaria", ISBN 978-84-309-4533-7], cualquier convicción profunda y de cualquier atisbo de moralidad que exhiben, junto a una insaciable voracidad para adentellar la tajada de los presupuestos generales, es tal que casi asusta. Sólo casi: la Nación es irreductible.

D. Antonio Gª Trevijano aseguró con total acierto que, en el régimen del 77, la corrupción sería factor determinante de gobierno. Quien quiera alegar, que lo haga. D. Antonio conocía el percal... y a Juanito con todas sus debilidades. 

La corrupción, el desvío de una parte de lo aportado entre todos en beneficio de unos pocos, los que conforman el enjambre que acompaña a quienes tienen responsabilidades de poder. ¡Vaya séquito! Corrupción que tiene su raíz en el art. 56.3 de la Carta, pues que consagra la irresponsabilidad/impunidad universal del Jefe del Estado. Porque si en una empresa, y la Nación lo es -es la principal empresa de la nación-, el nº 1 es irresponsable, ¿por qué lo van a ser el 2 y los que ocupen los sucesivos peldaños?

Tengo derecho a pensar [y proclamar al amparo de lo que dispone el Art. 10 del "Convenio para la protección de los humanos y de las libertades fundamentales", al cual me acojo, hecho en Roma el 4 de noviembre de 1950, y ratificado por el gobierno español,el día 24 de noviembre de 1977, en Estrasburgo], que el 56.3 fue hecho a la medida de Juanito

Interesaba que se corrompiera desde el minuto "0" para amparar la corrupción de los ya corrompidos, como el molt detestable J Pujol y su banca nacional, o de los de la banda del Isidoro apadrinado por el Almirante Carrero Blanco [ver de nuevo "Una vida revuelta"], ya corrompidos por los dólares USA que llegaban vía socialdemocracia alemana de Willy Brandt [bueno sería que D. Enrique Múgica Herzog, o D. Nicolás Redondo Urbieta dijeran algo al respecto; al fin y al cabo "los de Bilbao" se alinearon con "los de Sevilla" a costa de "los de Madrid" -Pablo Castellanoss- en Surenes]. 

Y así fue: las cartas que de mano de Manuel Prado y Colón de Carvajal, su mano derecha, enviaba a las monarquías petrolíferas del medio oriente, como la remitida al Sha de Persia http://www.cronicapopular.es/2011/12/carta-secreta-del-rey-al-sha/, que reprodujo pr vez primera [que yo sepa] D. Jesús Cacho en "El negocio de la libertad" [ISBN 978-84-9304-819-8]. Lleva fecha de 22 de junio de 1997, ¡tan sólo una semana después de la 1ª jornada "electoral" de la "democracia"!. 

Lo demás es bien conocido; los resultados saltan a la vista.

Es la hora de la Nación española, abocada por el Estado a una postración que amenaza con su liquidación: es la consecuencia inexorable del consenso del 77. Y la Nación es aquello que pervive en el discurrir de la Historia, máxime tratándose de Naciones que lo fueron siglos antes de que al concepto político se le atribuyera contenido.

España, venga, ¡despierta de una vez!