¿justicia o venganza?

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El caso de la profesora Laura Luelmo, que hace unos días fue brutalmente violada, golpeada y asesinada, desencadenó de nuevo la controversia sobre la contradictoria prisión permanente revisable. Pero este caso, no es un hecho aislado y les paso a enumerar otra serie de hechos horrendos y flagrantes, en los que se ve cómo la justicia española hace aguas por todos lados:

  1. Caso Sandra Palo: Una chica de 22 años, discapacitada, a la que secuestraron, violaron repetidamente, atropellaron hasta en siete ocasiones y, finalmente, quemaron viva rociándole gasolina. Los asesinos fueron cuatro reincidentes habituales del hampa de Cañada Real, siendo tres de ellos menores de edad. Al pasar unos años, gracias al ideólogo de la infecta Ley del Menor-el pelagatos Javier Urra-, pasaron a edad adulta con un antecedente penal limpio. En la actualidad, siguen cometiendo todo tipo de delitos.

  2. Secuestro de Ortega Lara. En 1996, siendo funcionario de prisiones, fue secuestrado por la banda terrorista ETA durante 532 días, bajo unas condiciones inhumanas, en un zulo sin ventanas, húmedo y muy pequeño, donde apenas podía dar un par de pasos, bajo una nave industrial.

  3. Marta del Castillo. La desaparición de Marta ocurrió con 17 años, y su cuerpo aún no ha sido encontrado, gracias a que los acusados dieran varias localizaciones distintas riéndose de todo el mundo. De los acusados, sólo el ex-novio sigue en prisión con 21 años de condena. Posiblemente salga en varios años.

Ante todos éstos casos y muchos más que conocemos, ínclitos personajes del mundo de la política, han hecho declaraciones a favor de derogar la ley como los siguientes:

  1. Alberto Garzón:hoy tumbaremos la propuesta del bloque sobre la cadena perpetúa. Defendemos los derechos humanos del ataque de esta tropa nostálgica del medievo”. Habría que recordarle a este necio qué derechos tuvo Ortega Lara, recluido durante casi dos años en un zulo, por ejemplo.

  2. Pablo Iglesias: “El código penal debe proteger a los ciudadanos y en ningún caso debe servir para la venganza”. Se ha visto bastante claro en el caso de Sandra Palo, donde los asesinos andan sueltos y siguen cometiendo delitos sin parar.

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A éstos desvalidos mentales, sín la más mínima empatía hacia las víctimas, familiares y amigos hay que recordarles que todo el mundo no tiene la suerte de poder tener un chalet millonario, vigilado por las FYCSE, escoltas que los acompañen todo el día a ellos y sus familias, encima pagados de nuestros bolsillos. Como dijo Napoleón Bonaparte: “Abandonarse al dolor sín resistir, sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado”. Por ello, me parece encomiable la labor de gente como Juan Carlos Quer o Juan José Cortés moviendo peticiones como la de change.org, mediante movilizaciones, etc. pidiendo que no se materialice la proposición de ley realizada por el PNV y que está en stand by, a la espera de la resolución del Tribunal Constitucional.

Por otro lado, el Art 25.2 C.E dice textualmente: “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción social”. Pero reinsertar, ¿para qué?, ¿se merece gente que ha cometido tales delitos, volver a reinsertarlos en la sociedad? Para mí, en una sociedad debe imperar el uso de la razón. Ya lo dijo Descartes “La razón o juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales”.

Para finalizar quiero decir que en países como Alemania, Italia, Finlandia o Suiza se utiliza la prisión permanente sin ningún problema. Se reserva a casos excepcionales y justificados, como una respuesta extraordinaria. A la última persona aplicada en España es al asesino de Pioz (Patrick Nogueria) culpable de la muerte de sus tíos y dos sobrinos menores de edad.