La sedición es una cortina de humo

El Régimen del 78 se sirvió del acotado, calculado y, excelentemente diseñado falso secesionismo, para indignar al resto de España. Un infinito generador de titulares y una pieza más a encajar para que todas las ideologías de la sociedad civil contasen con el infantil y claro discurso que siempre les ha funcionado, el de héroes y villanos. Todos de acuerdo pero, de cara a la urna, todos enfrentados. Todos engañados.

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El Régimen del 78 juega a tensar la cuerda del secesionismo con maestría y control, arengando a las masas. Jugando con el, siempre peligroso, adoctrinamiento de la sociedad civil, enfrentada al resto de España de forma artificial -despachos del Congreso y asesores mediante- a lo largo de las últimas décadas. Un enemigo ya maduro y necesario para que el foco de atención siga alejado de la gran estafa originaria, la que se sirve de estas evidentes artimañas que avivan y renuevan el voto legitimador a favor de unos y otros. De todos. Siempre ociosos en torno al botín mientras contemplan, sin evitar la sonora carcajada, cómo comparten con indignación sus titulares de sainete en conversaciones familiares o en redes sociales.

La cuerda, tensada a intervalos adecuados, renueva el voto de aquellos que dicen velar por la integridad de España mientras sus votantes no terminan de comprender su obvio mutismo. Quizás sea interesante recordar que el secesionismo vasco dejó de ocupar titulares en el momento en el que se cedió el paso a los asesinos dentro del pastel estatal. El que cocinan con sus impuestos.

Sigan compartiendo y avivando los titulares de propaganda diseñados por el Régimen, pero fijen y entiendan que, cada provocación, no es más que una obra de ficción consensuada que siguen aceptando como verídica y que prolonga y perpetúa la vida de esta estafa. La única y real obra literaria, la que realmente guardan bajo llave, unos y otros, es que Cataluña nunca dejará de ser lo que siempre fue, España.


Javier Kovovski