LA DERECHA SE SUICIDA

“Safo y Alceo” (1881) Lawrence Alma-Tadema (1836-1912) Pintor neerlandés neoclasicista de la época victoriana.

“Safo y Alceo” (1881) Lawrence Alma-Tadema (1836-1912) Pintor neerlandés neoclasicista de la época victoriana.

La codicia de los líderes de centro-derecha ha sido el mejor instrumento para que la izquierda, con varios millones de votos menos, se mantenga  letal en el Palacio La Moncloa. Es verdad que la participación de VOX en estas Elecciones Generales ha posibilitado el triunfo de las izquierdas más hirsutas que ha visto la democracia española, pero esta causa es efecto de otra causa más contundente. Cuando el rajoísmo-sorayista pide explicaciones al casadismo de las causas de la debacle popular muestra toda una cínica desfachatez insólita. Sea justo o no – tuvo un claro fondo injusto – al PP de Rajoy lo echaron del Gobierno por corrupción, condenada taxativamente por un Tribunal, ante la atónita mirada de los españoles ( el latín “atonitus” da en español “tonto” ), y tampoco tuvo la gallardía institucional que de ese gobierno esperaba el español de centro-derecha para parar la altivez desaprensiva independentista, a la que Montoro siguió llenando de dinero público los bolsillos insaciables. Sólo el pueblo español hecho rey a través de la persona de Felipe VI, poder moderador y peraltado sobre los poderes activos del Estado, pudo enderezar el entuerto catalán como el gran juez de paz de la nación española. Con estos hechos objetivos de tangible y palmaria realidad, que consignarán su infame verdad en los libros de historia, el líder popular Pablo Casado, y su fiel apoyo Teo García Egea, el político de carácter más original del panorama español, a pesar de la aposiopesis despreciativa con la que le obsequiaba ese pretendidamente culto columnista del ABC que es Ignacio Camacho, siempre oportunamente cobarde, han conseguido el titánico éxito de que el Partido Popular, que nunca ha sido una raza de vencidos, siga liderando la oposición contra ese peligro púbico, pero con extraordinaria baraka, que es Pedro Sánchez. Demasiados votos que ha obtenido Casado con el Partido que dejo Rajoy, totalmente exangüe tras los incesantes desangramientos que sufrió hasta que llegó la tan esperada moción de censura. Y es lógico que el pueblo haya impuesto responsabilidad a los agentes del poder salidos de las últimas elecciones. Sólo se puede tomar lo posible por medida y límite de los esfuerzos.

    Un ataque a Casado del sorayismo resentido o de algún barón innoble sólo podría ocasionar la desaparición del más grande Partido europeo, que contiene en su seno los mejores cuadros técnicos para pilotar con éxito la nave del Estado, siguiendo la milenaria metáfora de Alceo. El PP no debe moverse por honestidad ideológica y decoro moral de sus principios fundacionales y de su último Congreso, volviendo así loca la rosa de los vientos, y cambiando de derrota hacia un punto geográfico de derrota definitiva. El enemigo no es VOX y su patente mediocridad sino el pasado reciente. Casado debe seguir el mismo camino que inició hace nueve meses, en el verano de 2018, y tener paciencia en dirigirse al espíritu de los ciudadanos para hacer de ellos el necesario instrumento del éxito de España.

    La segura esperanza del PP se funda en que frente al oportunismo amoral de Ciudadanos, el puro oportunismo hecho partido político, y las emociones telúricas de VOX, el PP es el único partido que persevera recto en los principios políticos más exitosos del centro-derecha, que le confieren una idiosincrasia reconocible. Pero si el pánico y la desesperación desorienta a su dirección, amenazada por el rencor de los que perdieron en el último Congreso, podría ocurrir que lo que ha sido un grave revés electoral, causado por la forma que tuvo el “viejo” PP de salir del Gobierno, se convierta en su muerte, como le pasó a la UCD, que tan en el centro estaba que perdió toda definición política, toda frontera ideológica, y nadie vota a la indefinición ideológica, a la esencial inseguridad de lo que no se define frente a otro, a los principios vacíos de puro móviles que son. No hay principios políticos de centro, equidistantes entre los opuestos, porque las ideologías, como los fonemas estructurados y catalogados por el príncipe Trubetzkoy, se definen “frente” o “contra” otras. Los fonemas oclusivos son sordos o son mudos, no existe un centro límbico. Y el centro ideológico se parece a eso que el gran Roland Barthes llamó “el grado cero de la escritura”.

    Finalmente, fue certero Pablo Casado cuando advirtió la misma noche tenebregosa de las elecciones la extraña situación de Cs y VOX, que expresaron como victorias sus derrotas. Ni vencieron a la izquierda ni vencieron al PP. Albert Rivera ya lleva un recorrido demasiado largo en ser derrotado y se siente contento. VOX no cumple ni con la mitad de sus expectativas y se siente alborozado. ¿Quizás se sienten felices por la caída del PP, que pese a todo seguirá siendo la primera fuerza de la Oposición? Entonces para ellos el enemigo no era el Doctor Sánchez, sino el insoslayable y poderosamente presente Partido Popular. Diríase que el enemigo tanto de Vox como de Cs no era el letífero habitante de la Moncloa, sino el presidente de un gran Partido Popular renovado. En esto último falló el PP. Casado creyó que por decoro moral el gran adversario de Vox y Cs sería Sánchez, y resultó que era él mismo, lo que evidencia el sentimiento de impotencia hodierna que tienen tanto Vox como Cs para gobernar España, además de una ruindad infinita que ellos reconocen como su ser más íntimo y verdadero. Ruin entendido como espíritu pequeño que es muy consciente de su pequeñez. No aspiraban a gobernar, sino a ser líderes de la oposición, y tampoco esto lo han conseguido. Como mucho, paladines de fuerzas opositoras inanes.

    La actualidad española no es fácil. La debilidad de la España moral hunde al abismo a la España material. La derecha y el centro-derecha necesitan remoralizarse ellas mismas y moralizar España con sus principios. Sólo el centro-derecha puede vencer en una España con principios y valores de centro-derecha, en una sociedad rearmada moralmente. Los hechos morales, los hechos que se relacionan con el desarrollo del espíritu humano, las ideas generales, son el viento que empuja las velas del barco del Estado hacia puertos de seguridad, justicia y bienestar. Mientras, la derecha española se encuentra como la Europa cristiana de principios del siglo XV, tras el Concilio de Pisa, con un cisma doble y tres papas.

    Ahora bien, todo volverá a su curso natural, el desenvolvimiento social distinguirá pronto lo esencial de lo accidental, el cisma terminará con el Renacimiento, y el PP de Pablo Casado y Teo conseguirán abrir brecha irreparable en el bastión de la izquierda.