II EL ESCORIAL: UNA ENCICLOPEDIA ESCRITA EN PIEDRA.

“El embarque en el Arca de Noé”. (1559) Michiel Coxcie (1499-1592) Colección de Alfonso XIII. Monasterio de El Escorial. Patrimonio Nacional

“El embarque en el Arca de Noé”. (1559) Michiel Coxcie (1499-1592) Colección de Alfonso XIII. Monasterio de El Escorial. Patrimonio Nacional

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 Felipe II quería construir el Templo de Salomón en el Escorial. En todos los mapas medievales aparece Jerusalén como el centro del mundo. El templo de Salomón marca ese punto. Felipe II quería construir un palacio que marcara el centro del mundo de entonces, el centro de un imperio donde no se ponía el sol. La segunda Jerusalén. Según las referencias bíblicas ( 1 Reyes, 6, 2; 2 Crónicas, 3, 3)  y las que aportó el judío Flavio Josefo en el libro VI de la Guerra de los Judíos, tomadas de escritos a los que tuvo acceso, el templo debería ser rectangular, pero según el sueño de Ezequiel (Capítulo 40) el recinto más sagrado debería ser un cuadrado perfecto. ¿Cómo se las ingenió Juan Bautista de Toledo para cumplir todas estas normas?.

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Desde los dos vértices de la fachada, el lugar más occidental de la construcción, Juan Bautista de Toledo, tiró sendas líneas hacia el centro de la circunferencia uniendo los extremos con el centro, son radios de la circunferencia.  Bastará continuar esos segmentos hasta que midan dos radios (el diámetro de la circunferencia), justo hasta que se crucen con el otro extremo de la circunferencia y obtendremos los vértices del rectángulo.

Coinciden de este modo el centro del círculo, símbolo de la perfección de lo manifestado y el centro del rectángulo que representa el 4, lo material, lo que el hombre puede percibir. Juan Bautista de Toledo, que trazó estos planos, trata de acercar a Dios la visión del hombre en esta construcción.

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Pero la medida de Dios, el punto inmanifestado y la circunferencia con infinitos puntos que sugieren el centro, no es la misma que la medida del hombre. Juan Bautista de Toledo sabía que la medida del hombre, sus proporciones han de ser descritas con la llamada proporción aurea que gobierna todo nuestro cuerpo. El punto áureo de la estatura del hombre, es justamente, el ombligo.

Para calcular el punto áureo de la fachada occidental, primero calculó el centro trazando dos circunferencias, haciendo centro en los extremos de la fachada y con radio la longitud de ésta. Une los dos puntos en los que se cruzan. Allí donde se cruce con la línea de la fachada, tenemos el centro de ésta.

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Para calcular el punto áureo del extremo derecho de la fachada (E), trazó una perpendicular en el extremo A. Con radio AC trazamos una circunferencia hasta que corte la perpendicular en O. Unió este punto al otro extremo de la fachada con el segmento OE. Hizo  centro en O y con radio OC trazó una circunferencia y señaló la intersección con OC. Haciendo centro en E, tomamos un radio que una E con la intersección, lo bajó con el compás hasta la fachada. El punto de intersección es el punto aureo. La medida AE dividida entre la distancia entre E y el punto aureo nos arroja la cifra 1,61803399. La misma cifra que arroja la división entre nuestra estatura y la distancia del ombligo a los pies. Hoy se sabe que el canon de belleza humano está relacionado con esta proporción.

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En la ilustración la actriz Amber Heard dio las medidas más perfectas referidas a esta proporción. Es la medida de la proporción humana.

Repetimos la misma operación pero comenzando trazando la perpendicular por el punto E. De este modo obtendremos los dos puntos áureos de la fachada del escorial, P y P´. Curiosamente son los puntos que marcan los extremos de la biblioteca.