LA PUERTA DE LA IGNOMINIA EN EL TRIBUNAL SUPREMO.

Tribunal Supremo. Madrid.

Tribunal Supremo. Madrid.

Durante el juicio del denominado “Procés” Todos los medios de comunicación se hicieron eco de que existían dos puertas para comparecer ante el Tribunal Supremo: La principal, para las autoridades y otra secundarias para testigos, encausados, abogados, procuradores y demás súbditos sometidos a la autoridad, es decir: la puerta de la chusma.

El Tribunal Supremo, garante de la ley, defensor de los derechos de los ciudadanos, paladín de la igualdad de todos ante la ley, aclara a quien tenga dudas que, para acceder a él hay dos puertas bien diferenciadas: o entras por la principal, que se abre solo para la gente selecta, o entras por la destinada a la gente cuyo pelaje y catadura le impide cruzar el umbral de aquella.

Lo más indignante de la noticia difundida por medios televisivos con absoluta normalidad, es que es recibida por el ciudadano español, tanto de la clase de la chusma, como de la clase de la autoridad, con absoluta normalidad. El español, el periodista, el tertuliano, ve normal que exista una puerta de acceso a un Tribunal Supremo para la autoridad y otra para el común.

Para acceder ante cualquier tribunal, hay que pasar por un control y comparecer ante unos guardias civiles o de seguridad, como sospechosos de provocar altercados en su interior. Pero si eres autoridad, y vas a acceder al  Alto Tribunal, entonces te recibe el Jefe de Protocolo del Tribunal Supremo para guiarte por los vericuetos del Alto Tribunal.

Ante la comparecencia de Rajoy, como testigo, el Tribunal Supremo, rendido ante su Alta Autoridad, colocó un estrado a la misma altura de los Magistrados, para que todos, incluidos éstos, supieran quien manda allí, o quien los había sentado en esos sillones, mediante nombramientos realizados a través del Congreso, del Senado y del Consejo General del Poder Judicial, que a su vez es elegido del mismo modo.

La normalidad, la cotidianidad la carencia de sorpresa, que han mostrado los españoles, ante la noticia de la existencia de la Puerta de la Ignominia del Tribunal Supremo, ha dejado a las claras la inexistencia de una conciencia crítica sobre qué es la justicia, qué la igualdad ante la ley. Y prueba la existencia del pathos típico del pueblo español: La pasión de servidumbre.

En la fotografía un acto de propaganda del Tribunal Supremo que lleva por lema “La casa de tus derechos” colocado justamente al lado de la puerta de la ignominia.