PRIMER ANIVERSARIO

Antonio García-Trevijano Forte

Antonio García-Trevijano Forte

Venimos hoy aquí, a estas páginas de belleza moral, a recordar a nuestro muy querido amigo Antonio García Trevijano, al que tanto quisimos en un amor recíproco todos los que por estos lares de teoría política y estudios políticos, y también acción estamos. Hace un año justo que ya no podemos conversar con él, marchándose el día de Andalucía tan grande español y andaluz. Nuestro cariño a su recuerdo entrañable y gigantesco nos ha hecho venir a estas páginas para expresar un sentimiento profundo y sincero, el sentimiento integuérrimo que a cada uno nos une con su figura grandiosa y ejemplar. Y sería bueno que este sentimiento radicalmente positivo nos vincule a todos los trevijanistas, a todos los que fuimos amigos sinceros de Antonio. En mi caso mucho antes de la fundación del MCRC, en la época en que Antonio escribiera El discurso de la República, con el que de nuevo bajó a la arena pública.

No es decente ni decoroso, y desde luego antitrevijanista, que los amigos del maestro no sean amigos entre ellos, dividiéndonos por torpes egos, cuando sólo un ego nos es suficiente, el indómito ego de Don Antonio, el hombre más valientemente libre que he conocido. Bueno sería para todos recapacitar en la torpe división que se produjo de su Movimiento, y volver todos a estar amigablemente juntos en nombre de la amistad que todos mantuvimos con él en este su Primer Aniversario.

Somos amigos de Trevijano, y todos nos reconocemos por una forma de hablar, de escribir y de pensar. Por una metodología en el uso del análisis y por una curiosidad intelectual indesmayable. También deberíamos todos en parecernos en modales, pues Antonio fue también paradigma de buenos modales.

Antonio nos ganó a todos, nos conquistó el corazón a todos por el uso valiente de la libertad. La libertad valiente de Antonio nos llenaba el alma de oxígeno y de una alegría energética y contagiosa. Y todos nosotros estaremos heridos para siempre, mientras vivamos, por esa libertad valiente y conquistadora que encarnó Antonio de modo maravilloso y desgraciadamente irrepetible.

Si el legado intelectual de Antonio es fundamental para el desarrollo de los nobilísimos ideales políticos que nacieron con los griegos, el uso valiente que hizo de la libertad, su libertad valiente, es el sello personal con que nos marcó a todos sus amigos, y en donde radica la fuente de nuestro optimismo. El mundo necesitará siempre de la participación política de los hombres libres y valientes, como Antonio García-Trevijano, como todos los que nos consideramos amigos y discípulos de Antonio, que, sin duda, nos está viendo ahora desde los intermundia de Epicuro.

Viva Don Antonio y viva la Libertad Política Colectiva