EL NÚMERO DE NECIOS ES INFINITO.

San Jerónimo y La Biblia Vulgata

San Jerónimo y La Biblia Vulgata

La Biblia Vulgata, vio la luz en el año 382 por obra de S. Jerónimo. En su versículo del Eclesiastés 1:15, la Biblia proclamó:

"Los malvados difícilmente se corrigen, y es infinito el número de necios".

Ya antes, Aristófanes en “Las Ranas” manda salir a Esquilo del Hades para "… educar a los necios, que son infinitos"

Cicerón, en la epístola XXII a Lucio Autronio Peto, dictaminó unos siglos más tarde: "Todo está lleno de necios"

Baltasar Gracian (siglo XVII) se hizo eco de esa máxima bíblica afirmando: "Los ignorantes son los muchos, los necios son los infinitos; y así el que los tuviere a ellos de su parte, ése será señor de un mundo entero."

Einstein, en concordancia con el Eclesiastés reafirmó esta idea anunciando que hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. “Y del Universo no estaba muy seguro”.

Toda la cristiandad estaba convencida de que el número de idiotas era infinito, hasta que, en 1965, Pablo VI, enmendando la plana a S. Jerónimo, tradujo el versículo 1:15 del Eclesiastés como: "Lo torcido no puede enderezarse y lo que falta no se puede contar" quien sabe si pensando en lo irreparable de la estupidez.

Leer plácidamente La República de Cicerón y sumergirse luego en Facebook, es constatar que estamos ante dos especies bien diferenciadas del género homo (¿o de la “génera homa”?), casi tan distintas como el caballo y el burro, que si bien pertenecen al género Equus, (equino) y son capaces de copular entre sí y engendrar acémilas, es cierto que la naturaleza expulsa a estos híbridos de su seno y los hace estériles o en el caso humano, dota a la especie de anticonceptivos y consagra el aborto para evitar un número excesivo de esta sub-especie de acémilas.

Antes de la existencia de redes sociales, por prudencia, los necios se callaban para que nadie sospechara de su condición. Hoy eliminan cualquier duda mostrándose lenguaraces en las redes.

En su elogio a la locura (realmente a la idiotez) dice Erasmo de Róterdam: “¿Hay cosa que más cuadre, sino que la misma Estulticia sea trompetera de sus alabanzas y cantora de sí?”

Por primera vez en la historia el idiota pavonea lo abisal de su estulticia ante el universo mundo, en las redes sociales. El idiota proclama su opinión como hecho cierto y desprecia los hechos y el criterio de todos los pensadores del pasado.

Schopenhauer proclamó: “Cada treinta años aparece una nueva generación de boquirrubios, ignorantes de todo, que quieren devorar sumaria y precipitadamente los resultados del saber humano acumulado a través de los siglos, y que en seguida se creen más hábiles que todo el pasado”.

Hemos de dar la razón a Kant cuando proclamó que la inteligencia de un individuo se mide por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar. Para quien no puede soportar la duda, su condición natural es aquella que predicaban de los borbones en la Revolución Francesa: "Ni aprenden, ni olvidan".

Burro (Equus) y borregos

Burro (Equus) y borregos

De ordinario, hay acémilas que se pasean por las redes haciendo alarde del añoso arte del rebuzno y la coz suministrada con gentil donaire.

Cuentan de Sócrates, que un hombre lo insultó cuando paseaba por el ágora dialogando plácidamente. No conforme con ello, lo molió a golpes y terminó haciendo morder el polvo al pobre filósofo. Sócrates, se levantó, pausadamente, se sacudió el polvo y continuó la conversación, justo por donde la había dejado. Uno de sus acompañantes le interrumpió demandando la razón por la cual Sócrates, obrando con justicia, no había roto la crisma al agresor, siendo un soldado temible y un hoplita ejemplar. Sócrates respondió:

“Y si un asno me rebuzna y luego me suelta coces a dos patas ¿Consideras que he de rebuznarle yo para hacer justicia y cocear al pollino luego?”