La capacitación del Presidente y la responsabilidad del votante.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez, ha comunicado oficialmente que se reserva el derecho de confeccionar las listas para las próximas elecciones, (El Español 21 de febrero de 2019) lo que le permitirá sobrevivir políticamente en el caso de que las pierda.

Esta fantástica prerrogativa, permite al Sr. Sánchez elegir quienes van a ser los diputados de su partido que conformarán el poder legislativo del Estado Español. El Sr. Sánchez, si saca mayoría o se alía con otro partido, tendrá a sus representantes en el Congreso y el Senado que se harán pasar por serlo del pueblo español, que ni los ha elegido para ser diputados, ni los conoce en su mayoría.

Esto mismo podríamos decir del resto de partidos. Cada jefe de partido tendrá a un racimo de diputados que se harán pasar por representantes de la Nación y lo serán solo del jefe o aparato del partido.

La mano que empuña la pluma  que conforma la lista de votación mayoritaria, es la misma que empuñará el poder ejecutivo, la misma que dominará a sus representantes en el Parlamento: el poder legislativo, y a través de éstos al Consejo General del Poder Judicial, y con éste, al Tribunal Supremo y Constitucional entre otros. Puede ser que en vez de una mano, sean dos o más en coalición, pero este hecho no desmiente lo expuesto.

Pero ¿qué requisitos se exigen para  confeccionar unas  listas de votación que catapulten a su autor a la Presidencia del Ejecutivo  y a estar representado en el legislativo?.  Nada mejor que ir a las fuentes primarias a lo expresado por dos Presidentes:

J.L. Rodríguez Zapatero

J.L. Rodríguez Zapatero

J.L. Rodríguez Zapatero:  “Muchas noches le digo a mi mujer: no sabes, Sonsoles, la cantidad de cientos de miles de españoles que podrían gobernar”.   “Cualquiera con una idea básica de país, puede llegar a Presidente de Gobierno, eso ensalza la democracia, que no es una oposición, ni una meritocracia, ni una aristocracia”.  (ABC 28/04/2011)

Pedro Sánchez en su libro confiesa que su objetivo era el de aspirar a «presidente del Gobierno» y creía que su «madurez profesional» y su «conocimiento de la vida interna» del PSOE le capacitaban para ello.

Así pues, según JL Rodríguez Zapatero, cualquier zascandil puede ser Presidente del ejecutivo y controlar el legislativo y a través de éste el judicial, porque eso engrandece la democracia. Podríamos decir que cuanto más imbécil fuera el Presidente, más grande es la democracia que lo ha encumbrado.

Pedro Sánchez, establece la capacitación para detentar el único poder (la unión del legislativo, el ejecutivo), en la madurez profesional, es decir, cualquier electricista, camionero, taxista, o astrólogo con años de ejercicio está capacitado para detentarlo si, y es la otra condición necesaria, conoce la vida interna del partido que ha de conducir.

Con estos mimbres, millones de españoles saldrán a votar el 28 de abril y con su voto legitimarán el sistema, como legitimaron el franquista cuando votaron mayoritariamente las Leyes Fundamentales.

Es cierto que quienes han detentado en su persona los poderes ejecutivo y legislativo juntos (como Francisco Franco que no terminamos de inhumarle en nuestro sistema) son responsables del lastimoso estado de nuestra nación.

Pero quienes han depositado en las urnas los votos que les han legitimado como detentadores del poder total del Estado ¿están libres de culpa?.