Los primeros 100 días de Sánchez: caos económico, migratorio y catalán

Si hubiera que definir en solo una frase los primeros 100 días de gobierno de Pedro Sánchez, esta sería sin duda caos, sectarismo e ignorancia a todos los niveles. En lo económico, el desconocimiento de la realidad y de los mecanismos más elementales de fiscalidad, crecimiento y empleo resulta asombroso. “España cerrará el año con un crecimiento del PIB del 2,7%”, cuando en el segundo trimestre crecimos al 0,6% trimestral ó al 2,4% en tasa anual, y en julio y agosto al 1,8%. “Hay que incrementar el gasto” en el país que más desastrosamente gestiona lo público de toda Europa, que despilfarra anualmente el 9% del PIB sin control alguno. Una “política económica responsable no puede recortar gasto y bajar impuestos”, ¡alucinante!. Vamos a un desastre a la griega en forma acelerada.

 Jordi Sevilla

Jordi Sevilla

El Gobierno ha empezado enchufando a millares de amigos sin conocimiento alguno para los cargos y con sueldos de escándalo -con nóminas de hasta 546.000 euros (Jordi Sevilla), coches oficiales, visas oro, etc.- , y muchos miles más sumando los enchufados que traen consigo; ha iniciado programas de despilfarro público inexistentes en el resto del mundo, como la sanidad universal y el turismo sanitario, financiando todo ello con un incremento brutal de deuda -en junio un 46% más que en mayo-, comprada casi toda por un BCE que dejará de hacerlo en 16 semanas, sin que nadie piense ni sepa cómo van a financiar más de 200.000 millones en vencimientos y deuda en 2019.

El Gobierno ha sido incapaz de coger las riendas de una economía que acumula la mayor deuda pública de su historia, solo plantea en forma totalmente caótica el mayor hachazo fiscal de la historia (cinco veces el de Rajoy), cuyas primeras consecuencias están a la vista: destrucción récord de empleo y afiliación a la Seguridad Social en agosto, la mayor desde hace 10 años y que, al igual que entonces, no es coyuntural sino el comienzo de una nueva crisis, y desplome de la bolsa en un 6,5% desde junio, y seguirá cayendo. Los inversores han sacando ya más de 60.000 millones, y no debido a las crisis externas que afectan a muy pocos, sino al temor suscitado por un Gobierno caótico, donde la descoordinación es total y el sectarismo, absoluto. Algo que, a pesar de las purgas estalinistas de los comunistas bolivarianos en TVE, RNE y EFE, no podrán ocultar mucho tiempo.

 Corbeta diseñada por Navantia

Corbeta diseñada por Navantia

Un ejemplo disparatado de descoordinación, y de cómo cada ministra/o improvisa sin pensar en las consecuencias, ha sido el megadisparate de la ministra de Defensa, a quien no se le ocurre más que cancelar un contrato de venta de 400 bombas de 2.000 libras guiadas por láser a Arabia Saudí, “porque matan a gente”. Lógicamente, los saudíes montaron en cólera ante tal dislate y amenazaron con cancelar un contrato gigante de cinco corbetas y un puerto para las mismas al sur de Jedda en el Mar Rojo, aparte el daño adicional que puede acarrear en las empresas constructoras y tecnológicas que trabajan en este país. Los trabajadores de Navantia se echaron a la calle, único lenguaje que entienden, y han tenido que rectificar, pero la pérdida de confianza en España ha sido muy seria y dos altos cargos de Defensa saudíes han cancelado la visita prevista para esta semana. Y los disparates son similares en todos los demás ministerios.

El último informe de coyuntura del Ministerio de Economía cuantifica la grave desaceleración de la economía (caída de ventas minoristas, desplome del turismo, caída de expectativas y de indicadores adelantados). El déficit comercial se ha disparado, 14.585 millones en el primer semestre, un 31,5% más que el año anterior; el precio del petróleo esta en 77,6 dólares, un 43% más que la media del año anterior, y la tasa de inflación se acelera. Pero esto no es todo, el más importante indicador adelantado, el PMI del sector servicios, que representan los dos tercios del PIB, se ha desacelerado al nivel mas bajo en casi dos años, los nuevos pedidos siguen cayendo por quinto mes consecutivo y el sentimiento empresarial se ha desplomado a su mínimo de hace cinco años. Y el crecimiento en julio-agosto ha caído al 0,3%, ¡el 1,8% en tasa anual!

 pensionistas griegos en la cola de un banco

pensionistas griegos en la cola de un banco

El crecimiento medio en 2018 estará en torno al 2,1%, pero a fin de año, que es lo relevante, estará en el 1,5%. En cuanto al déficit, dada la orgía de gasto iniciada por Sánchez y su nuevo ministro de Economía, Iglesias, superará el 3%. El problema es que estos irresponsables, cuya ignorancia supera su sectarismo, opinan que el déficit no solo no es ningún problema y que lo que hay que hacer es tener más déficit, porque socialistas y podemitas comparten la increíble patraña de que “un país no puede quebrar”, cuando solo desde 1975 han quebrado 20 países, y nueve desde el año 2000, dejando una secuela de hambre, miseria y dolor humano casi inimaginable. Solo en Grecia, las pensiones se han reducido en un 40% (frente a las subidas prometidas por Txipras), los salarios públicos en un 38% y más de un 40% de los griegos vive por debajo del umbral de la pobreza.

Demagogia, incompetencia y sectarismo ciego como no se conocían desde que Zapatero nombró a un equipo ministerial que asombraría a Europa porque el que más parecía sacado de una escombrera. Cada ministro/a va completamente a su aire, sin nadie que coordine nada, en función de sus caprichos y de su filosofía 'progre', ya que casi nadie tiene el menor conocimiento sobre las responsabilidades a su cargo. Pero lo malo de verdad empezará en 2019. Con la mayor deuda pública de su historia, casi 1,7 billones de euros (1,64 billones a marzo, segun el BdE) o el 143% del PIB, con un crecimiento que no superará el 1% y teniendo que emitir deuda por más del 20% del PIB sin el BCE para comprar, vamos a la senda griega de la suspensión de pagos. Veremos qué dice la Comisión en noviembre, aunque no será porque no se lo hayamos avisado.

Luego tenemos los dos otros grandes desastres: inmigración y Cataluña. Es un hecho que Sánchez ni cree en España, la unidad nacional más antigua de Europa, ni tiene proyecto alguno de nación. Es también un hecho que ha puesto en marcha junto con Podemos una política radicalmente anticatólica, felicita por el Ramadán a los musulmanes, a quienes alaba continuamente, pero jamás a los católicos que son, al menos culturalmente, la inmensa mayoría de la población española, lo que es un insulto que ningún presidente, y menos si no ha sido democráticamente elegido, jamás infligiría a su pueblo. Y en la educación se denigran los valores cristianos mientras se ensalza el islam.

Su deseo de destruir la gran cruz del Valle de los Caídos, el más grandioso monumento construido en Europa en todo el siglo XX, se inscribe dentro de esta política de descristianización. Desde su llegada al poder, ha convertido España en líder europeo en descontrol de fronteras. La entrada de inmigrantes musulmanes por el Mediterráneo se ha doblado, mientras que en Italia ha disminuido en un 80%, y además ha pactado con Merkel el hacerse cargo de todos los inmigrantes musulmanes de Alemania que hayan entrado por España.

 La alta traición de Sánchez.

La alta traición de Sánchez.

Finalmente, el tema catalán ha empeorado exponencialmente. En el momento cero, Sánchez pasó del 155 a afirmar que “Cataluña es una nación”, algo que no ha sido jamás en toda su historia. Y a partir de ahí las cesiones y la humillaciones se han multiplicado como nunca antes. En ningún país democrático existe el derecho a decidir, excepto Escocia y Quebec, porque así se pactó expresamente en la Constitución. Pero lo que ya es absolutamente demencial es que un jefe de Gobierno no solo permita vulnerar impunemente la legalidad y la Constitución, que ya lo hizo Rajoy, sino además se ponga del lado de los que incumplen, y, lo que es infinitamente peor, en contra de los jueces que la defienden. Según Ron Aledo, oficial de la U.S. Army ex consultor de la CIA, “esto no ha sucedido jamás en democracia, donde sería un caso de alta traición”.

Con la ley y la fuerza de su lado, es inconcebible que el Gobierno y el Rey no planten cara a una organización criminal de racistas supremacistas, y le cedan el monopolio del adoctrinamiento, la intimidación y la violencia. Para la inteligencia norteamericana, según Aledo, el tema es sencillísimo de resolver, “abolir la autonomía de Cataluña, como hizo Tony Blair con el Ulster, y no pasaría nada excepto algaradas callejeras que las controlaría con facilidad 'la riot pólice' [antidisturbios], y que no serían mucho mayores que las actuales”. ¿Y qué dice Josep Borrell, que estaba al frente de la defensa de la unidad de España, ante esta rendición ante una mafia fascista que no tiene media bofetada?, ni pío, solo permitirles reabrir las embajadas que clamaba por cerrar.