Maquiavelo y el poder constituyente I

I. Introducción.

Giorgio Colli señala en alguna parte que “Cuando el frontispicio de algunas ediciones renacentistas de Nicolás Maquiavelo, en la Biblioteca Nacional de Florencia, se ve el nombre del autor tachado por una mano desconocida, uno piensa inmediatamente (…) en cómo deben remitirse a la justicia de la posteridad todos los que hablan a su presente con auténtica dureza” [1]. Y es que Maquiavelo, el fundador del realismo político, es un pensador único, pues habla y escribe distinto: muestra lo nunca antes visto. El presente ensayo consiste en el análisis crítico de la obra de Maquiavelo. Así, se dirige hacia el estudio de un Maquiavelo que como sólo unos pocos han logrado, ha escrito para la eternidad.

En concreto, el tema que nos ocupa es el de abordar los límites de la posibilidad de articular una ontología republicana a partir de la obra de Maquiavelo.

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Para ello, en primer lugar, se abordará la celebérrima polémica (aunque ello, como en tantas otras ocasiones en la historia de la filosofía, no equivalga precisamente a la existencia de un consenso respecto a la solución de la misma) entre el Maquiavelo monárquico y el Maquaivelo republicano, entre aquellos que han leído a Maquiavelo como un autor de corte republicano y aquellos que lo han interpretado en clave monárquica ¿Muestra el secretario florentino a los príncipes cómo gobernar lo stato  o acaso revela las formas de gobierno a la multitud y desenmascara con ello la dominación política?

La tesis sobre la que se articulan los análisis de este ensayo es la que sigue: existe una tensión insoluble entre la fundación inmanente (tumulto) y la fundación trascendente (príncipe) de las formas de gobierno. Así, sobre esta base, se abordará el estudio acerca de la primera de estas opciones, es decir, la referida a la posibilidad de establecer una ontología de corte republicano (por oposición a una ontología de lo constituido) sobre la base de los análisis del concepto negriano de poder constituyente. La referida vía será rastreada en la obra de Maquiavelo siguiendo un orden estrictamente cronológico, desde los primeros dieciocho libros del capítulo primero de los Discorsi, y la posterior redacción de El príncipe, hasta la parte restante de los Discursos.

Se intentará ofrecer, por tanto, una lectura, la reivindicación misma de Maquiavelo, lo cual supondrá, en última instancia, dejar de lado la miopía de las interpretaciones predominantes acerca de la obra del florentino y, dadas las exigencias del formato, leer a Maquiavelo directamente. Ello no significa, empero, que se renuncie en el presente ensayo al aparato crítico en cuanto arma de combate, pues a fuerza de intentar evitar la antedicha afección de la visión poco o ningún sentido tendría un suicido hipermétrope. Procédase, pues, in media res.

Notas

[1] Colli, G. Después de Nietzsche. Barcelona. Anagrama. 1978. (p.11).