El mundial, el nacionalismo y la mentira del estatismo catalán y vasco.

Los países han perdido el nacionalismo genuino sustituido por el estatalismo -o partidos del estado- como pasa en casi todos los países europeos, que no pueden hablar de patriotismo español, ni alemán, sino que tienen que hablar de patriotismo constitucional de constituciones otorgadas dictatorialmente que no separan poderes ni representan al elector y por tanto no son democráticas porque confieren el mismo sistema proporcional electoral que elevó a Hitler y que mantuvo a Franco en el poder.

Por su parte, el fútbol recupera la posibilidad de expresión de un sentimiento natural a lo propio, que si no degenera en fuerza bruta como en los hooligans, es normal. En la política pasa lo mismo, si no hay hooligans en la política el nacionalismo no es peligroso, lo peligroso es la partitocracia que es el fundamento de las dictaduras de un solo partido, que ahora son varios dentro del Estado.

Como deduce don Antonio García-Trevijano, hay un estatalismo camuflado de nacionalismo [1], no hay dictaduras nacionales, todas las dictaduras son estatales. Es una confusión de los términos, un engaño que la propaganda mundial viene difundiendo desde hace dos siglos y es mentira: no hay más peligro que en el Estado, la nación no es peligrosa, ni el sentimiento nacional es peligroso. Si lo quieres transformar en sentimiento estatal para dominar a otros, claro que es peligroso, ahí está la base del totalitarismo, pero el nacionalismo por sí mismo no es peligroso.

Y el del Mundial de fútbol es un sustituto del sentimiento nacional. Lo expresan en el deporte, pero bien expresado está. Es inofensivo, normal, lógico y estético. Que los catalanes y vascos animen a la selección española en las grandes competiciones es la prueba de que el separatismo vasco y catalán es falso, es mentira. Está creado artificialmente por la propaganda de los medios de comunicación y como protesta contra Franco, pero no es que sea natural.

Si fuera natural no pedirían más estatalismo, otros partidos instalados en otro Estado con otras embajadas y otros jueces sin separación de poderes para no ir a la cárcel por los delitos de corrupción cometidos en el pasado. Un movimiento de fascistas adoradores del Estado y de su propia salvación.

Y la selección española de fútbol une a todos los españoles porque el nacionalismo no tiene nada que ver con el estatalismo, que es un pretexto y una mentira; tienen sentimientos nacionales lógicos y naturales. En el fútbol se manifiesta bien de una manera correcta el nacionalismo, que es superior a los separatismos de Estado propios en Cataluña y el País Vasco.

[1] https://www.ivoox.com/ft-estatalismo-camuflado-nacionalismo-audios-mp3_rf_23572388_1.html