Los Vagabundos. Los artistas que Europa despreció.

En 1861, un grupo de pintores rusos, exigieron a la Academia Imperial de las Artes, la entrega de la calificación que habían obtenido, y se alzaron contra ella por conservadora. Fue la denominada Rebelión de los Catorce. Todos ellos habían obtenido el premio a la excelencia en esa academia. El motivo es que exigieron, infructuosamente, cambiar los motivos de sus cuadros para optar a becas oficiales.

En Rusia se había producido un movimiento en favor de la liberación de los esclavos campesinos rusos, que estaban vinculados a la tierra y cuyos dueños tenían poder sobre sus vidas. Conformaban el 80% de la población rusa. La razón de esta servidumbre data de las razias que siglos antes realizaban los vikingos, y que empujaban a los campesinos a abandonar las tierras atacadas. Se les obligó a permanecer en ellas para que pudieran ser cultivadas. En 1861 el Zar Alejandro II emprendió la reforma de emancipación, liberando a los campesinos de ese yugo.

Enormes cantidades de campesinos se agolparon en las ciudades o vagabundearon por los campos porque les habían otorgado la libertad, pero no el trabajo para hacerla efectiva. Ahora eran esclavos de un amo terrible: la pobreza. La situación aceleró los acontecimientos y el Zar Alejandro II fue asesinado (en el lugar donde se ubica hoy la Iglesia de la Sangre Derramada en S. Petersburgo) y su sucesor Alejandro III, utilizó una dura represión para controlar la situación.

Los Catorce, (13 pintores y un escultor) querían dar rienda suelta a su genio, desatándose del rigor academicista que habían asimilado en el grado de excelencia, que les obligaba a los motivos religiosos, míticos o históricos de ensalzamiento al Zar. Sin trabajo y sin dinero, se fueron a vivir a una misma casa. Diariamente formaban una tertulia en la que intercambiaban ideas nuevas sobre el arte y contra la Academia. Es aquí donde adquirieron un ideario común.

En 1870, con ayuda de mecenas crearon la Sociedad de Exposiciones de Arte Itinerantes (peredvízhniki, que puede traducirse también como vagabundos o peregrinos). Curiosamente, en esa misma década, un grupo de pintores franceses se alzó contra el conservadurismo de la Academia Francesa y formó el grupo que hoy conocemos como impresionismo. Rusia, desde Pedro el Grande, ha estado unida culturalmente a la Europa que estaba ahora en pleno cambio, anunciando drásticos cambios sociales, con la Comuna de París.

 

El gran arte, refleja el carácter (el ethos) social y si los cambios en la conciencia de un pueblo. Y estos cambios, son reflejados en la obra de los grandes artistas, prácticamente de inmediato, o incluso llegan a anticiparse a él.

Los escritos de Dostoievski y Toltoi y la pintura de los Vagabundos, son un tratado piscológico, sociológico y político de las causas de la Revolución de 1917.

Los Vagabundos fueron recibidos con un clamoroso éxito en las ciudades donde expusieron. No había entonces libertad de expresión o de imprenta y supieron reflejar la crítica política de un modo muy crudo, a un pueblo al que pintaron con singular empatía. Ocho de ellos, con el tiempo, fueron miembros honoris causa de la mismísima Academia Imperial de la que desertaron y a la que volvieron con honores.

Europa los despreció o los relegó. Internet es un medio extraordinario para hacer justicia a este grupo de excelentes artistas.

Su última exposición fue en 1923. Entre sus miembros están Iliá Repin, Vasili Súrikov, Valentín Serov, Iván Aivazovski. Ivan Kramskói, Vladímir Makovski, Leonid Pasternak, Vasili Perov, Konstantón Savitski, Alekséi Savrásov, Ivan Shishkin, Viktor Vasnetsov, Nikolái Yaroshenko. Muchas de sus obras se pueden admirar en la Galería Nacional Tretiakov de Moscú y en el Hermitage.

 

Analicemos alguna de sus obras:

 

1 Los Sirgadores. De Iliá Repin 1873. (Ilustración nº 1)

  Los Sirgadores. De Iliá Repin 1873. (Ilustración nº 1)

Los Sirgadores. De Iliá Repin 1873. (Ilustración nº 1)

Un grupo de hombres tira de la sirga (soga) arrastrando un barco de vela por el río Volga. El que mira al espectador es un sacerdote ortodoxo excomulgado. El barco enarbola la bandera rusa, pero boca abajo, en términos militares un acto muy simbólico. A lo lejos un vapor anunciando nuevos tiempos. Repin supo trasladar al cuadro, la servidumbre, el esfuerzo, la rendición y el encadenamiento.

Balákirev compuso el tema musical conocido como “Los Bateleros del Volga” inspirado en este cuadro. Falla hizo una versión de esta obra, basada en una canción genuina cantada por los sirgadores.

Pueden ver el cuadro de Repin, la música, la letra de la canción en dos idiomas, interpretada por el Coro del Ejército Rojo, (es la obra más popular de este coro) en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=FZofdAQ1oHs&feature=youtu.be

 

2.- Vasili Surikov.- La Boyarda Teodosia Morosova. 1887. 

  Vasili Surikov.- La Boyarda Teodosia Morosova. 1887. (Ilustración nº 2)

Vasili Surikov.- La Boyarda Teodosia Morosova. 1887. (Ilustración nº 2)

Describe un episodio sucedido dos siglos antes de la obra: Teodosia Morosova, rica viuda aristócrata, dedicaba de forma anónima tiempo y fortuna, a cuidar enfermos y ayudar asilos. Hubo una corriente religiosa que tenía por fin otorgar más poder religioso al Zar. Contra esta corriente, que triunfó, se levantó un cisma contra la iglesia y el Zar, liderado por Avvakum y del que formaba parte la boyarda Morosova. Se impuso un anatema contra el cisma en 1675 que se levantó solo en 1971.

La boyarda y su hermana fueron detenidas, torturadas y asesinadas en un convento. Avvakum, fue quemado vivo.

El cuadro describe a la boyarda en el momento de su detención. Se contaba que al pasar ante el Kremlin levantó la mano bendiciendo con dos dedos, signos de la “antigua religión”, que respetaba más la laicidad del estado. Aparece un hombre sentado, en la nieve, (ilustración nº 3) descalzo. Se trata de un jurodivi, miembro de un grupo religioso que intentaba se entrenaba para crear un vacío en la mente, que abriera el espíritu a Dios (como hacen los budistas, los sufís o los cabalistas). Un pope y su compañero se ríen de la boyarda: son pintados con aire rudo y ruin (ilustración nº 4) , era una ofensa muy peligrosa reírse así del clero en aquellas condiciones. El cisma era un tema tabú, del que no se volvió a hablar hasta el siglo XX. Aparece también un hombre con un callado en forma de “T”. Es el símbolo del peregrino. Ellos fueron los que difundieron por toda Rusia estos hechos secretos y de prohibida divulgación. Hacían exactamente la misma labor que los pintores llamados “vagabundos”. El peregrino de la pintura es el propio Vasili (Ilustración 5): Con esta pintura en continua exposición itinerante, estaba divulgando una crítica acerba y peligrosa, contra el Zar y los popes.

 

3.- Valentín Serov. La mañana de la ejecución de Streltsí. 1881. 

  Valentín Serov. La mañana de la ejecución de Streltsí. 1881. 

Valentín Serov. La mañana de la ejecución de Streltsí. 1881. 

Los Streltsi formaban una unidad militar de élite. Eran reclutados entre los campesinos y la única manera de evitar que se rebelaran era imponiéndoles una férrea disciplina, además de ser comandados por militares afines al Zar. No apoyaron a Pedro el Grande en la sucesión del trono en 1682 , por lo que éste les alejó de la capital, con el fin de que no se rebelaran. Pero terminaron por rebelarse contra Pedro el Grande en 1689.

Como castigo fueron ejecutados una mañana en medio de torturas terribles como ser enterrado vivo, sufrir aplastamiento de pies con una prensa, o rotura de huesos en una rueda. Tras la tortura eran ejecutados en la horca, o en la hoguera. El mismo Pedro I decapitó alguno.

En la pintura Serov retrata los últimos momentos antes de la ejecución. Aparece Pedro I el Grande, el mismo que introdujo la cultura europea en Rusia, (ilustración nº 7), y el llanto de los familiares de los Streltsi junto a ellos, que mantienen una actitud serena y marcial,( ilustración nº 8).

 

4.- Iván Aivazovski. La Novena Ola. 1850. 

  Iván Aivazovski. La Novena Ola. 1850.

Iván Aivazovski. La Novena Ola. 1850.

Aunque el cuadro es anterior a la formación de la sociedad de los vagabundos, o peregrinos, hay quien mantiene que este pintor se unió a esta sociedad con posterioridad. Su talento fue bien retribuido y colaboró en la construcción de museos, vías ferroviarias, pintó más de seis mil cuadros.

Los matices tornasolados, la angustia del naufragio (se recomienda ampliar la imagen para apreciarlo). La Novena Ola, (la más terrible, la que enviste con más fuerza) es considerado uno de los cuadros más bellos de todos los tiempos y solo por ello merece formar parte de este brevísima e injusta relación.

No es este un medio para seguir analizando la obra de éstos artistas. Pero es un sitio excelente para animar al lector a investigar su la obra, con los medios que la técnica pone hoy a nuestro alcance, y juzgue por sí mismo, la humanidad reflejada en los cuadros de la gente corriente, o el impacto psicológico de sus paisajes, o la compasión que desprenden sus pinturas cuando plasman el trabajo, la pobreza, el rigor del clima o el abuso de poder.