Sobre el Brexit, Gibraltar y el soplagaitas

belgium-eu-brexit-81672-jpg_8788558_20181018122614.jpg

Diarios como “El País” y medios televisivos españoles se han apresurado a felicitar al Gobierno de Pedro Sánchez por una victoria en las negociaciones con el Reino Unido relativas a los intereses que España tiene en Gibraltar.

El fin de la diplomacia española es que no debe llegar bajo ningún concepto a un acuerdo sobre Gibraltar sin que España otorgue su aprobación.

El Art. 184 del acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido establece que ambas partes deben de tomar las medidas necesarias para negociar sin demora los acuerdos de la futura relación entre ellas. Pero ¿cuándo ese texto menciona “Reino Unido” debe interpretarse que incluye Gibraltar? En ese caso, España no tiene nada que decir ni qué vetar, ya que España suscribe ese tratado y cede a la Unión Europea toda la capacidad de negociación sobre Gibraltar.

Toda norma o tratado debe de especificar de modo preciso y concluyente su ámbito de aplicación. El artículo 3 de este tratado especifica que el ámbito de aplicación incluye a todo el Reino Unido, y por tanto a Gibraltar. Luego no hay dudas al respecto. España se queda fuera de cualquier decisión relativa al Peñón.

EL JUEGO DEL TRILE

Pedro Sánchez mostró su indignación ante la redacción definitiva de ambos artículos sin su consentimiento. Para calmar sus ánimos la Unión Europea y el Reino Unido idearon una estrategia legal: La Unión Europea suscribe una declaración en la que expresa que el ámbito de aplicación del artículo 184, no tiene por qué ser el descrito en el artículo 3 y por tanto no tiene por qué  incluir Gibraltar (algo que contradice el espíritu y la letra del tratado sobre el Brexit que suscribe España). Eso sí: no se incluye esta declaración en el tratado, para que no tenga ningún valor legal. Sólo su inclusión obligaría a las partes.

Por otro lado dice Sánchez que el Gobierno Británico (en realidad el embajador del Reino Unido) reconoce esa interpretación, si bien la Primera Ministra ha afirmado al respecto, para que no haya dudas, que:

“Hemos asegurado que Gibraltar esté cubierta por el acuerdo de retirada y durante el periodo de implementación. Siempre hemos negociado en su nombre y seguiremos negociando en nombre de toda la familia británica, y eso incluye Gibraltar".

EL RESULTADO

En el supuesto de que la Unión Europea llegue a un acuerdo con el Reino Unido en el que se incluya Gibraltar, sin la aprobación del Estado Español, éste no puede dirigirse contra el Reino Unido, porque no es el Reino Unido quien ha incumplido, sino la Unión Europea que no ha interpretado el artículo 184, como prometió. No podrá anular, ni impugnar el eventual acuerdo sobre Gibraltar que ambos suscriban, porque éste sería conforme a derecho.

Lo único que pude hacer el Estado Español es dirigirse contra la Unión Europea, no para anular un eventual acuerdo sobre Gibraltar a espaldas de España, sino para regañar a los dirigentes de la Unión Europea que lo suscriban por no cumplir la palabra dada y expresada sin valor jurídico alguno, lo que daría lugar al derecho del Estado Español a refunfuñar, con  donaire y gentil continente.

EL TRILE

pedro-sanchez.jpg

La Unión Europea, con la colaboración de la Gran Bretaña, han enseñado a Pedro Sánchez una bolita en el cubilete del artículo 184 del Tratado del Brexit, bolita que han pasado con habilidad al cubilete del artículo 3 del mismo texto legal. Cuando han visto desconcertado al Presidente del Gobierno Español,  han sospechado que es un auténtico soplagaitas y han aprovechado esta circunstancia histórica, para simular que pasaban la bolita al cubilete de una declaración de intenciones que no es vinculante ni tiene fuerza legal. Sánchez ha elegido este último cubilete. Lo ha levantado… y no estaba la bolita. Ante el asombro de la diplomacia británica y europea, han confirmado su sospecha: Están ante un auténtico soplagaitas.