Presupuestos bolivarianos contra el crecimiento y la clase media

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Ni siquiera la auténtica plaga bíblica que supuso para España el indigente mental y guerra-civilista Rodríguez Zapatero, supera en ignorancia y mendacidad al vanidoso e infradotado Sánchez, que con tal de seguir en el poder ha permitido a los comunistas bolivarianos de Podemos, con el anticatólico, antiespañol y guerra-civilista Pablo Iglesias convertido en vicepresidente “de facto”, redactar los presupuestos más demagógicos y más groseramente falsos de nuestra Historia. Incumplen todo lo pactado con Bruselas, porque el déficit no bajará del 3% del PIB, pero sobre todo golpearán a las clase medias, bajas y pymes, que soportarán más de los dos tercios del hachazo impositivo, pero sobre todo llevarán a España al colapso económico ahogada en una burbuja de deuda imposible de devolver.

Algunos llaman comunistas a estos presupuestos, por su demagogia sin límites, su ignorancia absoluta de los más elementales mecanismos económicos, su totalitarismo y sus ataques a las empresas y al patrimonio de las familias, que están decididos a expoliar. Recuerdan los primeros presupuestos de la República  que en sólo dos años llevaron a la mayoría de los españoles a la miseria y al hambre, empezando por quienes se suponía debían favorecer. Y efectivamente son comunistas, pero de la peor especie posible, son además y como no podía ser de otra manera viniendo de Podemos, bolivarianos, es decir, siguiendo la misma  estrategia de  fiscalidad y falsedad de Chávez en Venezuela.

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Como explica nuestro gran historiador César Vidal, “se engaña al pueblo para sustentar el asalto al poder”.  Chávez engañaba  a  los  venezolanos  diciéndoles  que  el subía los impuestos “sólo a los ricos y a las grandes empresas”, pero que después recaían sobre la clase media que ha resultado totalmente aniquilada, y sobre la clase  trabajadora que ha sido llevada a la miseria y el hambre. Pero a pesar de todo Chávez tenía petróleo, lo que ha permitido a ese régimen criminal de narcotraficantes  – con quien los miserables de Sánchez y Borrell piden dialogar con estos delincuentes por exigencia de Iglesias que ha sido generosamente financiado por ellos- alargar la agonía del pueblo venezolano, en otro tiempo más rico de Sudamérica.

Pero este no es el caso de España. Con una deuda total del 139% del PIB (no confundir con la deuda PDF del 99% del PIB, como hacen gobierno y juntaletras, porque no recoge toda la deuda), una economía desacelerándose a velocidad creciente, y un BCE cuyas compras masiva de bonos a interés cero mantienen el despilfarro autonómico en marcha, pero que dejará de hacerlo el uno de enero lo que significa que España tendrá que conseguir en 2019 en los mercados 230.000 millones de euros, el 20% del PIB, a pecho descubierto, lo que en el mejor de los casos supondrá una subida brutal de tipos de interés y en el peor la suspensión de pagos. Un solo punto de subida de tipos representaría 11.500 millones de euros adicionales de gasto, casi un punto mas de déficit.

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Y es precisamente en este contexto donde el cuadro macroeconómico que sustenta los Presupuestos pactados por el gobierno de Pedro Sánchez y los comunistas bolivarianos de Podemos, es una colección de falsedades como no se había conocido nunca. Preven un crecimiento del PIB del 2,6% para 2018, cuando el crecimiento en 2T del año según el propio ministerio de Economía se había reducido al 2,5 %, en el 3T se estima en un 2% a la  vista del menor crecimiento del consumo privado, la inversión, el turismo y el empeoramiento del saldo comercial, mientras que en  el 4T el hundimiento del PMI de servicios en septiembre, que representan los dos tercios del PIB apuntan a un crecimiento del 1%. Para el conjunto del año la media se estima en el 2,1%frente al 2,6 de socialistas y comunistas bolivarianos.

La demanda externa prevista en los PGE para todo el año es del -0,1%, algo totalmente disparatado ya que las exportaciones que en 2017 crecían al 9% crecen ahora al 3%, según datos de Eurostat, lo que supone una reducción del crecimiento de 1,3 puntos. Las importaciones con el petróleo a 81 $ frente a los 64 $ previstos esta restando un punto. Y el turismo que el año pasado aportó nueve décimas al crecimiento, este año apenas si aportará una décima.

Con las cifras a agosto, el déficit del Estado era del 1,86 % lo que llevaría a un déficit final del 2,8%, sin embargo dada la fuerte desaceleración desde septiembre, el déficit superará ampliamente el 3%, por lo que España seguía siendo el único país dentro del Protocolo de Déficit Excesivo, lo que obligará a la Comisión a actuar, por muy pocas ganas que tenga de hacerlo, al menos hasta que se solucione el tema Italia, porque esta no puede lidiar simultáneamente con dos crisis mayores en la tercera y cuarta economías de la Eurozona, cuyo rescate se llevaría por delante a Europa y al Euro porque estamos hablando de un problema 18 veces mayor que la quiebra griega, y no hay dinero ni en Europa ni en el Mundo, ni posibilidad política alguna, de arreglar tamaño desastre.

Pero si el crecimiento del PIB 2018 es un desastre que se va quedar en el 2,1%  (inició el año creciendo al 2,8% y lo terminara en el 1%) ; lo de 2019 es el apocalipsis, la previsión de los PGE de un crecimiento del 2,3% se va a quedar en el 0,5% o menos, el año se iniciará con un crecimiento del 1% y terminará en 0 o negativo. Mi punto de vista en que España suspenderá pagos en el próximo mes de otoño.

Centrémonos ahora en las previsiones de gastos e ingresos, derivadas de estos presupuestos bolivarianos de ciencia ficción.

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 Para 2018, la estimación de incremento de ingresos de algo más de 16.000 millones deriva totalmente del crecimiento, pero como este va a ser 0,5 puntos inferior al previsto estos serán al menos 3.000 millones inferiores, y como el IPC ha subido más de lo previsto eso supone un gasto adicional de 1.600 ( y 3.200 en 2019). Por lo tanto la diferencia entre ingresos y gastos no será de 32.950 millones o el 2,8 % del PIB , sino 36.550 millones sino del 3,1 % del PIB.

Para 2019  y respecto a los ingresos el aumento de 26.000 millones procede unos 7.400 millones de aumento de la recaudación, 5.678 millones de las subidas de impuestos y 1.700 del aumento de las cotizaciones sociales derivadas del aumento del SMI hasta 900 euros. Y luego 18.600 millones del crecimiento económico del 2,3%. La recaudación por subida de impuestos esta fuertemente sobrevalorada, y los cálculos más precisos la rebajan a 2.500 millones. En cuanto a la subida de ingresos por crecimiento que será 1,8 puntos inferior se situará en unos 4.000 millones. Y dado que no existe reducción de gasto alguna, la diferencia ascenderá a  unos 40.000 millones de euros o el 3,3 % del  PIB.

Todas las partidas están tan groseramente infladas que produce vergüenza ajena. ¿Cómo va a crecer la formación bruta de capital un 4,4% si el indicador más aproximado de la misma, la matriculación de vehículos de carga, se ha desplomando en Septiembre un 9,8%, y la inversión pública se sitúo en el mínimo de mas de 50 años?. ¿Cómo van a crecer las exportaciones más que en 2018 ante la caída del comercio mundial? ¿Cómo van a crecer menos las importaciones ante la subida de los precios del petróleo?.

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¿Y que pasa con las pensiones? El agujero de las pensiones, según las últimas cifras publicadas por la Tesorería de la Seguridad Social, que prevé para 2018 unos ingresos por cotizaciones de 115.000 millones y unos gastos de 155.000, asciende a 40.000 millones de euros. Esto significa que para mantener las pensiones solo con las cotizaciones deberían reducirse en un 36%. ¿Cómo se mantienen? En primer lugar con transferencias del Estado que quita el dinero a otros colectivos, por ejemplo a la inversión pública, al I+D, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuyas remuneraciones no van a ser equiparadas a las de ineptos y sectarios mossos, los camisas pardas de la Generalitat, a la dependencia, etc, y con deuda 15.000 millones este año y en el próximo. Los PGE bolivarianos en un alarde de demagogia “dedican” el nuevo impuesto a las transacciones financieras que paga la clase media y trabajadora a “tapar el agujero”, 800 millones en total. Una auténtica tomadura de pelo.

Es evidente que el sistema esta quebrado y es insostenible, máxime si el crecimiento 2019 se hunde como se ha comentado, por lo que sólo hay una opción que los pensionistas deberían tener muy clara: acabar con las autonomías que suponen un despilfarro anual de unos 100.000 millones de euros. Solo la duplicidades entre AAPP cuestan 36.000 millones de euros anuales, 15.000 millones las empresas públicas inútiles, 13.000 millones el cupo vasco un robo escandaloso al Tesoro público, etc. Por ello, y esto no lo dicen los PGE bolivarianos , o autonomías o pensiones, si las autonomías no desaparecen los pensionistas acabarán como en Grecia, con una rebaja de sus ingresos en un 40%.